"Importa que se invierte en Brandy de Jerez, no el origen del dueño"

  • Ignacio Osborne asegura que el plan de negocio de una empresa es la clave de su éxito, con independencia de la composición de su accionariado.

Osborne es uno de los principales operadores del Brandy de Jerez, bebida por la que reforzó su apuesta con la compra de algunas de las principales marcas, entre ellas, el Carlos I y el Carlos III de la antigua Domecq. Pero la firma del toro también fue la primera bodega del Marco en descatalogar alguno de sus brandis de Jerez, caso de Soberano, convertido en bebida espirituosa sin el amparo de la denominación de origen jerezana para competir en igualdad de oportunidades con productores de brandis de otros países, como Filipinas o India, que no están sujetos a las restricciones normativas de la Unión Europea para esta bebida.

A preguntas del público asistente al desayuno informativo, Ignacio Osborne esgrimió el interés comercial para explicar la decisión de la compañía, seguida por la mayoría de las firmas bodegueras jerezanas, de desarrollar bebidas espirituosas que contribuyen al crecimiento desde hace años de las ventas de brandy a nivel mundial, aunque en Europa no puedan comercializarse como brandy porque se requiere que sean destilados de uva.

Aunque en Filipinas se permitan estos sucedáneos del brandy con el nombre reservado en Europa para los destilados de uva, el Brandy de Jerez marca la diferencia en la antigua colonia, de ahí el interés de las grandes fortunas del archipiélago por el Marco de Jerez. Y aunque en compañías familiares y en sectores localizados como el de las bodegas del Marco se dé mucha importancia a quién es el dueño de la empresa, el consejero delegado de Osborne significó que lo realmente importante no es el origen del propietario, sino que se invierta.

"En el Banco Santander o en Telefónica no trasciende quiénes son los socios; lo importante es que su sede está en España y su plan de negocio", subrayó Osborne, quien puntualizó que "da igual que sean de Filipinas, Estados Unidos o de España, lo importante es que invierten en el Brandy de Jerez".

Precisamente, Osborne tiene de socio al grupo inversor chino Fosun, cuya entrada hace dos años en el accionariado ha acelerado sus planes de expansión en el exterior y, fundamentalmente, su desarrollo en China, en la que ha logrado implantarse con oficina propia en apenas seis meses, lo que supone un "récord mundial en aquel país". Según Ignacio Osborne, "las reglas de juego de una empresa que tiene 300 accionistas de la familia fueron básicas para la entrada de Fosun", que tardó tres años en negociarse. El acuerdo, además de la expansión en China, supone una importante inyección de capital para asentar el crecimiento en otros países, principalmente Estados Unidos y Latinoamérica, en este último caso a través de su negocio propio en Brasil, aunque "ahora hay vacas flacas".

Bebidas espirituosas -marcas propias y las de terceros que distribuye en España- y productos ibéricos -Cinco Jotas- centran el negocio de la firma del toro, en la que el vino de Jerez apenas representa en la actualidad un 1% de las ventas totales. El motivo no es otro que la búsqueda de mayores márgenes, de "rentabilidad", explicó Ignacio Osborne, quien detalló que la compañía hace algún tiempo que decidió no entrar en la pelea por el volumen del sector para centrarse en la imagen y en los precios.

"Con sólo una variedad de uva y sin añadas es muy difícil diferenciarse en el mercado", indicó el consejero delegado de Osborne, que ve muy positiva la actual tendencia al alza del jerez de alta calidad, representado en su portfolio con marcas históricas de la casa de origen portuense, reforzada con la gama de VOS y VORS de la antigua Domecq -vinos de más de 20 y 30 años de vejez calificada entre los que figuran 51 1ª, Sibarita, Capuchino y Venerable-. "Osborne siempre ha estado en los vinos de calidad y en márgenes; hemos bajado el volumen de jerez porque buscamos rentabilidad para reinvertir en el negocio", dijo.

Para el responsable de este grupo agroalimentario, la clave del éxito de una empresa, también de las familiares, "está en el plan de negocio, en una buena planificación estratégica". Ignacio Osborne no tiene "ni idea" del resultado que arrojarán las elecciones del domingo, por el que también fue preguntado, e hizo gala de sus dotes diplomáticas al aferrarse a la directriz que sigue el Instituto de Empresa Familiar, que preside desde hace unos meses, para reservarse su opinión sobre el resultado que le gustaría que arrojaran las urnas.

No obstante, el consejero delegado de Osborne se mostró convencido de que la sociedad española saldrá airosa de los dos grandes retos de esta semana: el referéndum del Brexit en Reino Unido y la repetición del proceso electoral para la formación del nuevo Gobierno español.

Como todo empresario, Osborne desea un escenario sin incertidumbres, que "es lo que peor para lo humano y para la empresa", por lo que hizo un llamamiento a la clase política para, con independencia del resultado electoral, propiciar la seguridad jurídica a largo plazo a través de pactos en grandes temas como la educación, la Seguridad Social y las pensiones... Es como si en las grandes obras civiles que duran mucho tiempo, como la del puente de Cádiz, cambiaran de ingeniero cada cuatro años; al final sería un desastre".

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