Chaves emplaza a Griñán y al PSOE-A a defender "sin reservas" a Rubalcaba

  • El ex jefe del Ejecutivo andaluz considera que ese apoyo es un deber del presidente federal · Da por hecho que "es una responsabilidad que debe asumir" su sucesor y que está "convencido de que va a asumir".

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Y Chaves salió en defensa de Rubalcaba. Y, sin atacar a Griñán, pero señalándolo aunque sin citarlo, apeló a su condición de presidente federal del PSOE para que apoye "sin reservas" a la dirección de su partido. En un contexto de crisis económica y de aumento del paro, los ciudadanos, según Chaves, no entenderían que el PSOE abra ahora un proceso interno para cambiar a su secretario general o para discutir sobre la fecha de convocatoria de las elecciones primarias para elegir al candidato a la Presidencia del Gobierno.

Chaves realizó estas declaraciones en Madrid, en los pasillos del Congreso, al ser interrogado por los periodistas por la Ejecutiva celebrada el pasado lunes. A esa reunión, fijada una semana después del fracaso socialista en las elecciones vascas y gallegas, se llegó con un posicionamiento del PSOE andaluz crítico con la dirección que lidera Alfredo Pérez Rubalcaba, y expresada por medio de varias entrevistas. "En estos momentos -aseguró textualmente Manuel Chaves ayer-, lo que es necesario dentro del partido (...) es llamar a la estabilidad, y llamar a la cohesión es apoyar sin ningún tipo de reservas a la comisión ejecutiva federal y al secretario general que fueron elegidos en un congreso democrático hace ocho meses". "Y pienso -siguió- que hacen falta voces potentes que lo hagan, y pienso que, dentro de esas voces, la más potente de todas tiene que ser, y creo que debe ser y va a ser así, la voz de Andalucía por dos razones: una, porque es la organización más numerosa, la que ha dado siempre o ha representado siempre el sostén del PSOE y porque su secretario general [en alusión a Griñán] es el mayor exponente institucional que tiene el partido y es, además, el presidente del PSOE. Creo que, en este sentido, lo va a ser así".

Manuel Chaves dejó la Presidencia de la Junta en 2009 a José Antonio Griñán, aunque conservó la secretaría general del PSOE en Andalucía durante un año. Los llamados problemas de bicefalia entre ambos llevaron a que el primero se hiciese con el liderazgo del partido. Desde entonces, las relaciones entre ambos se han mantenido dentro de la cordialidad de unos viejos amigos, sin embargo, muy distanciados.

Durante la última semana, tanto Griñán como miembros de la dirección del PSOE-A expresaron sus dudas sobre si Rubalcaba debía seguir en su cargo hasta 2016. Hay un sentir mayoritario, además, en la dirección de Griñán de que Rubalcaba no debería ser el próximo candidato a las elecciones generales, y aunque en la Ejecutiva del lunes los dos rebajaron de puertas para afuera la tensión previa, en el PSOE se ha instalado cierta sensación de provisionalidad que podría revisarse después de las elecciones catalanas del 25 de noviembre. Unos comicios que se presentan, también, muy desfavorables para los socialistas.

El argumento de Manuel Chaves es el mismo que algunos miembros de la Ejecutiva federal emplearon en la reunión del lunes pasado: que el presidente federal del PSOE -cargo que recae ahora en Griñán-, es una figura orgánica llamada para tender puentes y templar ánimos, no para fomentar debates internos. La figura que los socialistas tienen en la cabeza cuando piensan en ese puesto es la de Ramón Rubial. Una persona cercana a Griñán, y que ha venido defendiendo sus mismos postulados, explicó ayer que, además de ser presidente del PSOE, es el secretario general del partido en Andalucía, de ahí que considere ajustado que desde esta federación se potencie ese debate. La tesis de Griñán es que las propuestas andaluzas están pesando poco en el PSOE a nivel nacional, y que deben considerarse aún más cuando se ha abierto un debate territorial donde Andalucía corre el riesgo de quedar aislada ante un eje de enfrentamiento entre Madrid y Barcelona.

Chaves no negó la necesidad de abrir una discusión dentro del PSOE sobre su futuro, aunque, en su opinión, deber realizarse preservando la unidad. "También se va a abrir un debate territorial importante, ante el cual Andalucía debe tener un protagonismo importante (...), pero si queremos hacerlo bien, si queremos ser eficaces, hay que dar estabilidad, hay que apoyar a la Ejecutiva y al secretario general". Y preguntado sobre si creía que Griñán no había asumido ese papel, mantuvo: "Yo creo que sí, pero en estos momentos tienen que hacerlo todos (...) Creo que hay una cosa que es importante, y es que el señor Griñán ha hablado de que él no está de acuerdo en que haya un congreso extraordinario".

A excepción de otro ex presidente de la Junta, José Rodríguez de la Borbolla, ningún rubalcabista andaluz se había posicionado públicamente a favor del secretario general ni había puesto en duda, de este modo, la postura de la dirección socialista de Andalucía. Los críticos andaluces, que son los que apoyaron a Rubalcaba, aunque también se distanciaron de éste al sentirse abandonados, mantienen su silencio. Aun más después de que Rubalcaba y Griñán proyectasen el lunes pasado que la Ejecutiva se había cerrado con un apoyo "unánime" al secretario general y sin críticas a las posiciones de dirigentes socialistas andaluces. En realidad, hubo mucha más tensión de lo que ambos trasladaron. 

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