Editorial: El bipartidismo se resquebraja

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CON el trasfondo de una participación algo superior a la registrada en 2009 y la victoria de las candidaturas del Partido Popular Europeo, además del espectacular avance de la ultraderecha en algunos países importantes, las elecciones de ayer al Parlamento Europeo han destacado en España por la enorme grieta producida en el bipartidismo dominante en la política nacional desde la transición democrática. Con respecto a los comicios de hace cinco años el Partido Popular perdió ayer ocho escaños (bajando de 24 a 16) y el Partido Socialista Obrero español nueve (de 23 a 14). Entre las dos formaciones mayoritarias han sumado poco más del 49% de los votos emitidos. Teniendo en cuenta que en el actual Congreso de los Diputados disponen conjuntamente de una representación superior al 80%, la conclusión es clara: el bipartidismo se resquebraja, el mapa político español ha experimentado un auténtico seísmo. Siempre con la cautela de que se trata de unos comicios europeos, no nacionales, la política nacional ha cambiado sustancialmente a partir de la jornada de ayer. Aunque los portavoces del PP y de IU se atuvieron anoche al estricto y triunfalista manual de las noches de elecciones, los primeros felicitándose por haber quedado como primera fuerza política y los segundos subrayando su avance indudable, no tienen en realidad muchos motivos para la autocomplacencia. El retroceso del PP es evidente -y aplastante en el caso de Andalucía- y el progreso de IU ha sido frenado en seco por la irrupción del grupo Podemos, nuevo en estas lides y capaz de aglutinar buena parte del descontento social con la austeridad y los recortes. Más realista se mostró la candidata socialista, Elena Valenciano, que admitió que los resultados del PSOE han sido malos sin paliativos y anunció la adopción de decisiones trascendentales en las próximas horas. Frente al hundimiento total de los socialistas de Cataluña, donde ERC ha adelantado a la CiU de Artur Mas, el PSOE andaluz, bajo la batuta y el protagonismo de Susana Díaz, presidenta de la Junta, ha logrado romper la cadena de derrotas electorales (municipales, generales y autonómicas) de los tres últimos años y ha sacado nueve puntos porcentuales de ventaja a un PP que ha vivido el cambio de liderazgo sin mejorar sus posiciones. Al confirmarse que la aportación andaluza ha sido decisiva para que el PSOE federal no haya visto su retroceso convertido en desastre, también se ratifica la fortaleza del socialismo andaluz y su papel destacado en el futuro inmediato del partido. Sólo eran elecciones al Parlamento Europeo, pero está claro que sus consecuencias sobre la política española no van a hacerse esperar.

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