Sevilla sabe enganchar

  • La 33ª edición de la exhibición de carruajes llenó la Maestranza en un mediodía espléndido

  • Los Charros del Pedregal realizaron un espectáculo ecuestre

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Sevilla sabe enganchar

La primera mañana de la Feria, también espléndida como su víspera, tuvo como protagonistas a los coches de caballos. El barrio del Arenal, con la Real Maestranza de Caballería como epicentro de la acción, acogió la exhibición de enganches, que cumplió 33 años fomentando estas piezas tradicionales tiradas por caballos, ponis o mulos. A las diez de la mañana los primeros carruajes, encabezados por un carro de reparto de Cruzcampo de los años cuarenta, ocupaban la calle Antonia Díaz desde su confluencia con la calle Iris, donde se ubica la puerta de cuadrillas. Tras ellos, una larga ristra de carruajes se organizaban desde la calle Adriano al Paseo de Colón, alcanzando los 80 cocheros participantes (38 amateur y 42 profesionales).

El público, que luego abarrotaría el coso taurino alentado por unos precios que oscilaban entre los tres y los doce euros, deambulaba por el barrio del Arenal escudriñando cada detalle de estas piezas tradicionales con guarniciones de cuero y charol. El sonido de las cámaras de fotos se mezclaba con los múltiples corrillos que se producían junto a los enganches, en los que se colocaron más de 200 equinos (197 españoles, nueve frisones, seis lusitanos y un árabe).

Los jueces analizaron los coches basándose en cinco criterios: impresión general, características de los animales (calidad, homogeneidad o limpieza), guarniciones (hebillaje, costura o conservación), carruajes (antigüedad, accesorios o altura de lanza) y corrección de los cocheros, lacayos y pasajeros. Una vez dentro del ruedo maestrante, los aspectos que valoraron fueron la impresión de conjunto, la posición y manejo del cochero y la actitud de los animales, haciendo hincapié en su impulso, colocación de la cabeza, cadencia, regularidad e incurvación en las vueltas.

El lapso que hubo entre la presentación en las calles del Arenal y la exhibición en albero fue amenizada por Los Charros del Pedregal. Un grupo ecuestre mexicano de cuarenta componentes ataviados con trajes regionales de gala que representó al país norteamericano, invitado de esta edición. La actuación se dividió en dos partes. Una en la que ocho amazonas montando al estilo mujeril demostraron su buen manejo de las riendas formando figuras en el ruedo y otra en la que se hizo una demostración de habilidad con cuerda en forma de lazo. La vuelta de honor de Roberta Lajous, embajadora de México en España, y la interpretación del himno nacional azteca fueron el preludio a los charros, que tuvieron música típica mexicana como banda sonora de sus movimientos en el óvalo.

Ramón Moreno de los Ríos, vicepresidente del Real Club de Enganches de Andalucía, fue otro de los protagonistas en el mediodía de ayer. Hizo las veces de speaker e incluso arrancó las risas y los aplausos de los tendidos con su forma de dirigir la competición. Moreno, que fue detallando uno a uno los carruajes participantes, consiguió con ayuda de la maestría de los cocheros que el concurso transcurriera sin incidentes a pesar de la decena de enganches que se exhibían al mismo tiempo en cada tanda. Su defensa de esta tradición caballar, 78 de los 80 eran carruajes anteriores a 1945, a través del número de puestos de trabajo que genera fue muy celebrada. Sirvió para recordar a todos aquellos que no participaron directamente del desfile y que velan por la belleza y la perduración de los enganches desde un taller artesano o una cuadra. El colofón a sus intervenciones fue un sonoro ¡Viva España! que fue correspondido por gran parte del público.

La salida por la Puerta del Príncipe fue el final del concurso y el principio del paseo, que también estaba repleto de público como si de un triunfal torero con orejas se tratase. Muchos carruajes cumplieron con la tradición de visitar el recinto ferial tras salir de la Maestranza, permitiendo así que el resto de la ciudad los pudiese contemplar. El primer día de la Feria es, tras el adelanto del alumbrao de la noche del lunes a la del sábado, el día de los enganches. Una jornada que cumple años en plena forma y que, como apuntó Ramón Moreno, demuestra que Sevilla, capital mundial de esta disciplina, sabe 'enganchar' a miles de personas de todas las edades.

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