Entrevista a Rafael carretero

"Lo que funciona es mejor no tocarlo"

  • Durante 37 años, hasta su jubilación en 2016, ha sido el responsable del montaje de la Feria de Abril

Rafael Carretero retratado esta semana en la Taberna del Alabardero. Rafael Carretero retratado esta semana en la Taberna del Alabardero.

Rafael Carretero retratado esta semana en la Taberna del Alabardero. / Reportaje Gráfico: Juan CArlos Vázquez

En los 37 años que ha sido responsable del montaje de la Feria ha vivido de todo. Momentos buenos, que recuerda con orgullo y siempre con palabras cariñosas hacia todas las personas que han colaborado con él en todo este tiempo, y otros que le costaron un severo disgusto cuando fue acusado de presunta malversación y cohecho, aunque la causa fue archivada por la juez. "Yo no digo que las cosas se pudieron hacer de manera, digamos, más legal, pero la Feria tiene que estar en su tiempo y nunca le costó un euro de más al Ayuntamiento".

Rafael Carretero y la Feria de Abril estaban predestinados a encontrarse. Nacido en el Prado de San Sebastián, desde joven se juntaba con los montadores: "Yo los llamo duendes artesanos de Sevilla. He estado muy unido a ellos". En el año 1969 entró en la Oficina Técnica de Urbanismo como aparejador por concurso de méritos. Allí estuvo ocho años, los tres últimos como encargado del departamento de Extinción y Prevención de Incendios. "Se puede decir que he sido bombero. Esto también me sirvió mucho. Aprendí cosas que me sirvieron luego". Ya con Luis Uruñuela como alcalde se hace cargo de los servicios técnicos de Fiestas Mayores: "Dentro de mis competencias estaban proyectar y dirigir todas las obras de arquitectura efímera relacionada con las Fiestas Mayores".

"La denuncia me afectó mucho, pero siempre fui con la cabeza bien alta"

Aunque su responsabilidad en la Feria comenzó en 1980, con la séptima edición en Los Remedios, Carretero conoce a la perfección la celebración en el Prado y cómo fue el traslado. "El último año en el Prado se metieron un montón de casetas nuevas. Había 550. Para el primer año en Los Remedios se registraron 8.000 peticiones de nuevas casetas". Considera que García Díaz, responsable del cambio de ubicación, hizo un gran trabajo. "Tuvo la sabiduría de hacer el traslado manteniendo la vecindad de la casetas. Eso fue admirable. Todos tenían a sus mismos vecinos en Los Remedios". Con los años, asegura, fueron haciendo cosas en el real de Los Remedios para ir recuperando la sensibilidad que se estaba perdiendo y que hace especial la Feria de Sevilla. Por ejemplo, diseñó los puestos de helados o los de agua, que ya se han perdido. Lo peor del traslado fue la falta de sombra, algo ya superado: "En veinte años ya hemos conseguido una sombra aceptable. Hoy los árboles han crecido por encima de las luces ornamentales, ofreciendo una imagen fabulosa".

Afirma sin tapujos que la Feria "es mejor no tocarla". Está bien como está. En sus dimensiones y en su lugar. "Necesita un espacio de vecindad, que se pueda ir andando. Con el Metro todo ha mejorado mucho. El problema que hay es el irse. Todo el mundo lo hace a la vez. Los que ganan son los chocolateros". No obstante, siempre hay cosas que se pueden mejorar. "Estamos llegando a un punto en el que apenas hay tiempo para reponer en las casetas desde las seis de la mañana. Por ejemplo, conseguimos que se dejaran de utilizar botellines de refrescos, por todo lo que hay que recargar". La bebida de la Feria es, afirma sin vacilación, la manzanilla, "desde que venía por el río desde Sanlúcar y se distribuía a granel por las tabernas del Prado".

El 4 de mayo de 2016, cuando cumplió 70 años, llegó el momento de la jubilación. Sus dos últimos años como responsable fueron duros y complicados por la denuncia: "Me afectó mucho. Siempre me he entregado en cada minuto a la ciudad. Me vi involucrado en una situación terrible". Pese a ello, nunca nadie le ha reprochado nada y siempre ha ido orgulloso y con la cabeza alta: "A la Feria iba con mi sombrero y el clavel en la solapa. Derecho como una vela. Mucha gente en estos años de oscuridad se acercaba para decirme que estaba conmigo". El problema del montaje de la Feria, sostiene, es que hay que terminarlo en una fecha inamovible y hay que tomar decisiones: "Sino no se terminaría nunca. Las compensaciones están a la orden del día en la construcción. Todas las empresas que han trabajado conmigo están formadas por extraordinarios profesionales. Han hecho a veces trabajos que no les correspondían". En los años 2015 y 2016, la Intervención General del Ayuntamiento ordenó que había que eliminar esa forma de trabajar. "Esos años la Feria costó más de 100.000 euros más cada año. Conmigo nunca costó un euro de más".

El año pasado, ya jubilado, disfrutó en su caseta de la noche del pescaíto. "Me lo pasé muy bien". Al principio tenía dudas sobre el nuevo formato de la Feria, sobre todo por las familias que aprovechaban el fin de semana para decorar, pero luego ha visto que ha funcionado: "La gente lo ha asumido bien". En cualquier caso, es partidario de no tocar lo que funciona. Del Prado a Los Remedios, un camino de rosas con alguna espina, pero siempre con el clavel en la solapa y la cabeza alta.

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