la tribuna

Luis Marquínez

A-PEPA: los 'cortes' de Cádiz

EL aniversario de la famosa Constitución de 1812 ha puesto a Cádiz en el foco más internacional del globo, si no lo hubiera estado ya bastante por el resto de su milenaria historia, su belleza y la extraordinaria calidad humana de sus gentes. Pero dentro de ese brillo estelar tan merecido, una mácula negra sigue lastrando su desarrollo: no se soluciona la unión directa con la provincia hermana de Huelva.

Qué decir de las otras dos provincias circundantes, con Málaga variadas carreteras resuelven los tráficos, relanzan los negocios y avivan las convivencias, con Sevilla… con Sevilla, porque sí, hay que pasar aunque no se quiera y con Huelva nada de nada, ni siquiera un romántico vaporcito que se deslizara por las riveras tartésicas, aunque sólo fuera de manera testimonial. La conexión directa con Portugal y el poniente español por la N-435, prohibida para los gaditanos.

Estamos hablando de un problema muy serio, la rotura del eje litoral de Andalucía con las costas del Algarve y su enlace con el corredor mediterráneo, con toda su carga y sinergias de negocios, turísticos, agrícolas, pesqueros… y todo eso por qué: por una clarísima ineficacia mezclada con un despotismo autoritario de lo que viene siendo un auténtico régimen del PSOE en Andalucía. Sí, porque la gran excusa ha sido siempre Doñana y como tal el principal damnificado con este despropósito, el malentendido y malejecutado paternalismo proteccionista del Parque, sólo ha servido para crear una oscura maraña de planes y contraplanes, comisiones y patronatos que lo han convertido en un verdadero cortijo privado de algunos, absolutamente ajeno al propio territorio donde se ubica sin que repercuta nada claro y tangible al pueblo soberano al que pertenece.

Excusa más aún, si recordamos las palabras del profesor Valverde -padre de Doñana- cuando se expresó diciendo: "la contribución de la carretera supondría un modo más de conocer el parque y proyectarlo hacia su futuro" o del propio dictamen de la comisión de expertos convocada por el presidente Chaves, en el 92, que decía sobre la carretera: "Es esencial para el desarrollo de Doñana, mejorando la accesibilidad de su entorno, tanto desde los grandes ejes de comunicación como en el interior de su territorio". Quizá vaya siendo hora de levantar el turbio velo que cubre Doñana, para que el pueblo disfrute de esa joya -con todas sus protecciones- incrustada en el corazón de su territorio.

Y qué decir de Sevilla y de los sevillanos. Seguro que están hartos los ciudadanos capitalinos de tener que soportar los tráficos de Huelva y Cádiz que colapsan sus infraestructuras y agravan el riesgo de sus conductores consiguiendo además retraer al mínimo indispensable las comunicaciones entre las dos provincias costeras ante tal dislate. La consejera de la Junta, que menospreciaba, en su tribuna en este periódico, la conexión directa argumentando que no merecía la pena invertir en un tráfico de 7.000 vehículos diarios, probablemente no haya caído en que si se realizara la inversión ese tráfico sería de 70.000, cosa que hoy es imposible. Claro que "invertir" sin un ERE de por medio no parece un programa propio de la Junta: gastar mucho, invertir poco. Planes territoriales, planes directores, planes de todo tipo han apoyado esta carretera y hasta el propio Plan Director de infraestructuras 97-2007 la calificaba de básica en la Red Principal de Andalucía.

Excusas de falsos proteccionismos que se diluyen frente a los ejemplos de otras actuaciones similares en España y todo el mundo y que deberían avergonzar a quien desoye el clamor de sus ciudadanos y sus instituciones con evidente desprecio.

Tiempo de elecciones y tiempo de fin de ciclo, parece. La hegemonía del PSOE parece inclinarse ante nuevos vientos, quizá los vientos del cambio, libertad y progreso que inspiraron La Pepa de 1812 y esperemos que con éstos se abran las ventanas y entre la luz que permita a los nuevos gobernantes ver con claridad los errores como este cometido, para corregirlos abriendo esa vía de comunicación tan necesaria e importante para Cádiz y su entorno. En Cádiz y en las celebraciones del fausto aniversario, ha vuelto a brillar el Rey con un significativo discurso, donde una frase destaca sobre las demás como queriendo marcar un camino "La nación estuvo por encima de sus máximas autoridades". Puede que esto nos sirva para reflexionar sobre la fuerza del pueblo para cambiar el rumbo cuando es conveniente y necesario, como lo es ahora.

Sería curioso que si esta carretera arrancara en este año del aniversario, gracias al voto de todos los andaluces, se rotulara en el viario nacional como A-PEPA.

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