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Editorial

A400M: la industria que despega

EL primer vuelo del A400M, uno de los aviones militares más grandes y el más moderno del mundo, que se produjo ayer en Sevilla durante casi cuatro horas, es la culminación de una gran apuesta por un nuevo desarrollo industrial en Andalucía, con la innovación y la tecnología punta como carta de navegación. Aunque con un retraso de unos dos años sobre el plan inicial, con el gigante cuatrimotor de Airbus Military, ensamblado íntegramente en Sevilla, despegó ayer algo más que un vuelo inaugural: el A400M supone una de las mayores oportunidades industriales de los últimos tiempos para Andalucía. De una parte, por la elección de la capital andaluza para ubicar la planta de montaje final de los aviones, que ha convertido a Sevilla en el tercer polo aeronáutico de Europa, por detrás de Hamburgo y Toulouse, y que ha permitido crear sólo en la planta cerca de 2.000 empleos. Un polo complementado con las instalaciones que Airbus civil tiene en la Bahía de Cádiz y que sitúan a Andalucía aún más en vanguardia de la industria aeronáutica. De otra parte, el proyecto del avión militar ha permitido crear un tejido industrial auxiliar. El parque Aerópolis ha nacido bajo su abrigo y 15 empresas (dos gaditanas, el resto sevillanas) trabajan para el programa y absorben la mitad de la facturación subcontratada por Airbus Military. Llegar a este primer vuelo no ha sido precisamente fácil, especialmente por las dificultades para desarrollar el avión militar más avanzado del mundo (con una tecnología muy sofisticada, unos motores fabricados desde cero y una versatilidad sin precedentes). Las complejidades técnicas han surgido junto a las políticas, puesto que los países socios del programa no están dispuestos a soportar los sobrecostes ocasionados por los retrasos -las primeras entregas de aparatos se realizarán tres años después de lo fijado inicialmente-, que ya ascienden a 2.400 millones de euros y se calcula que pueden rozar los 5.000 millones. El hito del primer vuelo, que es un orgullo y un ejemplo del futuro modelo productivo andaluz, debe dar un impulso a la renegociación del contrato con los socios-clientes, de manera que suponga un antes y un después en la venta de aviones a nuevos países.

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