Doble fondo

Roberto Pareja

Agujeros negros

PABLO Iglesias subió a la entreplanta de los cielos del poder y dos meses después quiere estar en la misa de la emergencia social y repicando en el campanario su impostura de formar Gobierno del brazo (sobre la chepa para ser más exactos) de Pedro Sánchez. Los segundos vuelan en esa cuenta atrás hacia la investidura, cuando el candidato socialista se tirará a la piscina sin saber si se romperá la crisma o irá nadando hacia La Moncloa, bien cual delfín con el tiburón morado a su vera, improbable; bien flotando entre un amargo zumo de naranja mientras el PP abre el melón de la sucesión de Rajoy, que con su abstención (sería imprescindible para que la incipiente relación Sánchez-Rivera llegue a los altares del poder) saldría trasquilado pero por la puerta grande, como un estadista que pensó más en el bien de España que en las elecciones a la vuelta de la esquina, el 26 de junio o algo más tarde.

Por mucho que repita Iglesias que se dejará la piel para ser el número dos de Sánchez, cabe recordar que ya dejó bien claro antes del 20-D que sin sorpasso -por debajo de los socialistas- aquí no se movería ni una de las hojas caducas esenciales del sistema que quiere hacer volar por los aires de la segunda transición. Lo que alimenta la sospecha de que el gentil quiere dar a Sánchez un abrazo, el del oso, con ese programa-trágala de gobierno inasumible en forma y fondo.

Peras y manzanas no suman, decía la pensadora. El caso es que hace casi dos meses que los españoles fuimos a votar y seguimos a verlas venir. El estrés hace mella. Un concejal de Seguridad increpado por policías municipales, sus subordinados, melones encarcelados por agitar muñecos obscenos, esa gestora del PP madrileño que nace chamuscada también por la corrupción, ese presidente catalán parafraseando a un patán para vacilar al Tribunal Constitucional, rugidos en platós, discursos del miedo... Sandios y pinchaúvas aturden al más pintado, pero España encontrará su órbita, como el planeta surcó esas ondas gravitacionales que surgieron de dos viejos agujeros negros. Y aquí estamos.

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