Crónica personal

Pilar Cernuda

Alonso

CAMBIO. Y cambio importante. La designación de José Antonio Alonso como nuevo portavoz parlamentario del PSOE en el Congreso es todo un signo de por dónde quiere Zapatero que vaya esta legislatura y, aparentemente, no tiene nada que ver con el camino recorrido hasta ahora.

Si Zapatero se ha inclinado por Alonso para poner voz al PSOE y al Gobierno en el Congreso y para negociar con la oposición, es porque el presidente de Gobierno ha tomado la decisión de enfocar los próximos años con un planteamiento muy distinto a los anteriores. Rubalcaba, con el que se ha sentido muy cómodo a pesar de que su nombre se lo apuntó Felipe González para que lo nombrara portavoz, era y es un killer políticamente hablando, duro, impacable, a pesar de la excelente relación personal que mantuvo con Zaplana en su etapa de portavoz. Alonso es muy distinto.

Si ejerce el cargo tal como ha ejercido hasta ahora sus distintas responsabilidades dentro y fuera del Gobierno, podemos apostar que intentará apaciguar los ánimos en lugar de crisparlos -como hace Blanco-, se volcará en buscar acuerdos con el principal partido de la oposición para impedir que los nacionalismos saquen los pies del plato autonómico y hará un ejercicio permanente de conciliación con todos, incluso con los de su propia cuerda. Hay diputados socialistas que confunden el hacer política con el griterío, y recurren al insulto y la descalificación personal para tratar de sacar de quicio a la oposición. Un juego que le salió bien a Zapatero en su primera legislatura, pero que quizá ya no sea lo más indicado cuando se avecinan años negros, pues la situación económica es preocupante a pesar de que, hasta ahora, el presidente hacía como que no era grave, con fines exclusivamente electoralistas. Ya no es posible esconder la cabeza como el avestruz ni llamar antipatriotas a los que pedían explicaciones sobre qué se iba a hacer ante la crisis. Llega el momento de tomar medidas expeditivas que suavicen los efectos de una crisis que los expertos consideran devastadora, y es positivo que en un momento así esté José Antonio Alonso.

Con la designación de Alonso se abre una puerta a la esperanza de que Zapatero apueste por el sentido común en lugar del aventurerismo, que el presidente haga suyas las prioridades de los españoles en lugar de legislar para las minorías. Que Zapatero haya elegido a Alonso como portavoz parlamentario sólo puede indicar que va a gobernar de una manera más reflexiva, más responsable y más dialogante. Dialogante de verdad, no de boquilla como en los años pasados, cuando se hartaba de ofrecer mano tendida y, a la hora de la verdad, engañaba sin titubeos a quienes se acercaban a él de buena fe.

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