Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Álvaro

AHORA Álvaro de Luna es el duque de Alba. Casi una broma guionista de Águila Roja. Un duque en los tiempos de las espadas, como desea Cayetano. Ante Álvaro estamos frente a uno de los queridos venerables de la televisión en España. Y del cine y el teatro. Un actor curtido, honesto, obediente como secundario y cumplidor con soltura cuando se le han pedido causas mayores. Con aquella estampa de El Algarrobo llevamos en el cogote la concepción del ingenuo cazurro, acompañándole su rotunda calva entre pelos rizados y cejas umbrías. De la tele de toda la vida el papel más notable de este polifacético intérprete madrileño fue el de Batiste en La barraca. El sufrido agricultor que se disponía a explotar una finca maldita y al que sus vecinos le hacen la vida imposible. Menudo mobbing. Y menudo dramón aquel, donde Victoria Abril pasó de hacer las cuentas en el Un, dos, tres a volar alto por los platós. Y a cantar fatal, por cierto.

Álvaro de Luna, que apareció por Herederos y recientemente en la desangelada Marco, es de esos rostros de la familia que siempre se ven con cariño cuando aparecen por televisión. Aprovechando su aparición por el ninja castellano, De Luna fue invitado este sábado a Cine de barrio, donde rescataban el largometraje de Curro Jiménez que se estrenó en los cines. Como tan fiel escudero fue El Algarrobo, Álvaro acompañaba a su amigo Sancho Gracia, que se sigue reponiendo de la grave enfermedad que le aqueja, tal como contemplaron los espectadores.

Y en estas surge con chasquido de dolor la dolencia de Concha García Campoy. Sólo le puedo pedir a la Moreneta mucha salud por ella. "Salud", como se despidió en aquel Telediario de finales de los 80 y que causó una sorpresiva indignación entre los fachas, ay. Mucha salud para Concha y Sancho. Nos hacen falta.

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