El balcón

Ignacio / Martínez

Amenaza yihadista

SI hay algo que brilla por su ausencia en los debates nacionales es la política exterior. En particular, los temas de seguridad en un mundo complejo con una nueva amenaza, el terrorismo yihadista. Esta semana hemos tenido buenos elementos de discusión en el Seminario Internacional de Seguridad y Defensa que organiza en Toledo la Asociación de Periodistas Europeos. Estos asuntos acaban siendo parte importante de la política interior. En Toledo, el general Sanz Roldán, director del CNI, explicó cómo desde los atentados de Atocha de marzo de 2004 el servicio secreto español ha multiplicado su plantilla por tres y cómo ahora el Gobierno le ha autorizado pasar de 3.500 a 4.000 agentes.

No se trata de colocar medio millar de modernos James Bond en escenarios peligrosos. Tres elementos esenciales de la guerra moderna son los servicios de inteligencia, el ciberespacio y las operaciones especiales. Los primeros nuevos reclutados por el CNI han sido matemáticos, telecos e informáticos. El Centro Nacional de Inteligencia se ha especializado en la última década en terrorismo islámico, lo que le permite cambiar cromos con otros servicios secretos. Algunos con efectivos veinte veces superiores como la NSA americana. El conocimiento necesario incluye el árabe clásico y hasta nueve o diez dialectos.

Expertos europeos de varias universidades y centros de análisis han dado su punto de vista sobre el Daesh. Primero sobre su composición. No un grupo, sino cinco. Los restos del ejército de Sadam Hussein, insurgentes tras ser disueltas sus unidades; un grupo de salafistas radicales, aglutinado desde que en 1990 el dictador lanzó una campaña de fe; extremistas de fuera, procedentes de Túnez, Arabia Saudita…; radicales llegados de Europa, y finalmente, un contingente de mercenarios o aventureros. En todo caso, aunque Europa sufra ataques como los que ha habido en Madrid, Londres, París o Bruselas, el 90% de las víctimas de este terrorismo son musulmanes.

En términos generales los ponentes han criticado que el mundo Occidental lleve por un lado sus valores y principios y por otro sus intereses. Así se ha dejado que Egipto vuelva a ser una dictadura militar, como se emitió un suspiro de alivio en 1992 cuando Argelia suspendió la segunda vuelta de las elecciones generales que iba a ganar el FIS. "Al pueblo sirio Europa lo ha abandonado, después de 40 años de gobiernos totalitarios de los El-Asad, padre e hijo", dijo el catedrático Jean Pierre Filiu, de la Escuela de Asuntos Internacionales de París. Hubo también críticas a Obama, calificado como un hombre del Pacífico, más interesado por China que por el Mediterráneo.

Argumentos que tienen relación directa con la seguridad nacional y serían buenos elementos de discusión en la campaña electoral. Pero ya verán cómo no. Sólo Pablo Iglesias se interesó en las pasadas elecciones del CNI: pero fue después de la votación y para pedirse su control…

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