La tribuna

Manuel Lozano Leiva

Andalucía nuclear

NO faltan muchos telediarios para el que nos haga saber que el presidente Zapatero reconsidera su postura antinuclear, anunciando que abre un periodo de estudio y proyectos de construcción de centrales nucleares de última generación en España. Si el lector no está convencido del aserto anterior y, para colmo, ha sido permeable a la propaganda antinuclear de las últimas décadas, puede ahorrarse leer el resto del artículo. Aunque quizá le interese e incluso le divierta, porque contiene una propuesta herética, ya que herejía es sostener una posición contraria a principios comúnmente aceptados en cualquier cuestión, ciencia o arte. Doña María Moliner dixit.

Andalucía es la región seguramente más apropiada para instalar una gran central nuclear del tipo de la que están construyendo en Finlandia o, quizá mejor, dos de tecnología igual de avanzada pero menos ambiciosas, una en la parte oriental y otra en la occidental. Lo que favorece a Andalucía respecto a otras comunidades son al menos cuatro factores. 1) Es una sociedad con ansias de desarrollo y eso no sólo exige cantidades cada vez mayores de energía, sino que además sea relativamente barata y estable en cuanto a suministro y precio. 2) Tenemos una industria en el sector eléctrico y de la energía con solera de muchas décadas (piénsese en la Compañía Sevillana de Electricidad y en Abengoa, como ejemplos), pero además tenemos los grupos de investigación más numerosos del país en física nuclear y sus tecnologías medioambientales, médicas, etcétera, (piénsese en las universidades de Granada, Huelva y Sevilla, así como en el Centro Nacional de Aceleradores de La Cartuja). Esta infraestructura de conocimiento favorecería que la industria nuclear de energía eléctrica adquiriera carácter autónomo y, a más corto que largo plazo, se convirtiera en un sector de exportación y por tanto generador ingente de riqueza. Francia, que apostó decididamente por la energía nuclear, vende hoy electricidad a media Europa y su industria y tecnología son de las más fiables y competitivas a nivel mundial. 3) En Andalucía se aloja el único centro de almacenamiento y tratamiento de residuos radiactivos de España en El Cabril, Córdoba. Esta experiencia acumulada también durante décadas hace que el transporte, control y alojamiento a largo término sea más segura aquí que en ninguna otra parte. Y 4) El riesgo de uso indebido de la tecnología nuclear no nos afecta, pues en ningún momento nuestro presidente crónico, don Manuel Chaves, se ha pronunciado a favor a tener bombas atómicas, y contra el robo con fines terroristas no hay más que encomendarse a la Guardia Civil en vez de contratar seguratas.

Esta es la herejía, aunque en descargo de culpa habría que decir que el desarrollo de la energía nuclear es algo tan deseable como inminente, pues de una vez por todas hay que arrebatar el control de nuestras vidas y haciendas a gente tan amable como Bush, Putin, Ahmadineyad, Chávez (Hugo) y todas las hordas del petróleo y el gas natural. Considero que es el momento de abrir un debate como el que se abrió en Finlandia cuando apostaron por la construcción de la mayor central nuclear de la historia. La herejía no se atacó con hogueras, sino que se encauzó en plan democrático, o sea, que el asunto salió del parlamento hacia la tele pasando por las escuelas y terminando en tajos y tabernas. Démosle cancha a físicos, químicos, ingenieros, ecólogos (incluso a ecologistas, si no hay más remedio), economistas, y todo aquél que de verdad sepa algo sobre el asunto nuclear y de desarrollo sostenible. Tras escucharles a todos, opinemos y pidamos a nuestros políticos que organicen una consulta popular sobre el asunto. Si ganamos los del sí, tendremos un futuro de desarrollo apacible e independiente amando a nuestra tierra tanto como aman los finlandeses (y ahora los ingleses y los que vengan después) su gélida y yerma naturaleza.

Una de las muchas falacias extendidas es que quien está a favor de la energía nuclear es porque tiene intereses en la industria anexa. Quizá interese saber que Endesa (antes Compañía Sevillana de Electricidad) puede hacer uno de sus negocios redondos a cuenta del no desarrollo de la energía nuclear: va a ser vender las 192 hectáreas que posee desde 1977 en la ensenada de Bolonia, que era donde se iba emplazar una central nuclear. No sé si ese bello paraje es el apropiado para instalar una central, pero sostengo que contaminaría menos y sería de mucho mayor provecho para los andaluces que una nueva concentración urbana en la costa repleta de turistas. Pero, eso sí, el alcalde de Tarifa dice que no cree que los ecologistas planteen problemas para rematar la operación.

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