Desde el fénix

José Ramón Del Río

Apreturas en nuestra galaxia

LEO que se ha descubierto una nueva galaxia que rompe todos los récords de distancia. Al parecer, como, gracias a la mayor potencia de los telescopios, cada poco tiempo se descubre una nueva, ya no se las llama por nombres eufónicos como el que los griegos pusieron a la galaxia en la que nos encontramos: la Vía Láctea. Hoy se emplean dígitos y letras y a la recién descubierta le ha correspondido A16892D1. Está a 240.000 años-luz de distancia y como la luz en un año recorre 10 billones de kilómetros, puede usted, si quiere, multiplicar los 240.000 por los 10 billones y así sabrá exactamente la distancia, en kilómetros, que nos separa de ella. Mejor dicho: que nos separaba de ella, porque se considera que hoy está muerta, pero da la idea de cómo era el universo hace 12.500 millones de años de los 13.700 millones de años que se le suponen de edad. Estamos, pues, hablando de distancias que no puedo llamar inconmensurables, porque se han medido, cifrándola en un millón de pársec, lo que es igual a 30.842.208 millones de kilómetros.

Sin embargo, aquí, en nuestra galaxia, en la Tierra, hay apreturas de espacio. Lo demuestra también otra noticia que leo. Así, una concejal del Ayuntamiento de Cádiz circulando por su derecha se encontró en su camino un vehículo mal estacionado y, para evitarlo, dio un volantazo y, chocando con el detenido, volcó, quedando su coche con las cuatro ruedas mirando al cielo. Muchos de ustedes lo habrán visto, porque algunos se entretuvieron en grabar las imágenes, en lugar de auxiliar a la accidentada. A los pocos días, aparece en este periódico la foto de otro coche que, después de golpear la mediana, se incrustó en una farola, que partió en dos el capó y todo, según la conductora, por culpa de su perrito, que llevaba en el coche y que la había distraído. En estos dos casos es claro que si los vehículos accidentados hubiesen contado con el espacio que se disfruta en otras galaxias nada hubiese ocurrido.

Tampoco en otra galaxia, el ministro de Justicia, el juez Garzón y el jefe de la Policía Judicial se hubiesen encontrado en una cacería. Los tres tienen mucho que decir respecto al enjuiciamiento de la supuesta trama de corrupción que puede afectar a personas relacionadas con el PP y que investiga el juez. Como cazador que soy, lamento que el suceso constituya otra mala prensa para cacerías y cazadores. Pero es que yo no me creo que fuera allí, en los montes de Sierra Morena, durante la cacería, donde conspiraran esos personajes. La enemiga que sienten contra el PP el ministro y el juez y que infiero de sus propias manifestaciones públicas hace innecesario que se concierten para el contubernio durante una cacería.

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