la ciudad y los días

Carlos Colón

Ataque de estupidez colectiva

TRAS la avalancha de tíos y tías medio en pelotas gimiendo, retorciéndose, revolcándose, levantándose después del revolcón, exhibiendo abdominales o tetámenes con los que durante las pasadas Navidades nos han inundado las marcas sobre todo de perfumes. Tras la moda de los sexo-seriales de catre-historia que parecen empeñados en demostrar, como en la vieja fábula, que el rey iba desnudo (bueno: el rey, la reina, los caballeros, los pajes y la corte entera); seriales que niegan aquello de que la liberación sexual fue cosa de los de los años 60, afirmando que fue una contribución de todas las casas reinantes europeas, desde los Tudor a los Austria. Tras la moda de los boys de escueto y abultado tanga sobre el que se sientan las novias en su despedida de soltera, afectadas por serios ataques de espasmos pélvicos. Tras la proliferación de calendarios con bomberos, policías o equipos de fútbol despelotados… En fin, tras este enorme avance social que, en vez de la anticuada pretensión de acabar con las mujeres-objeto, le ha sumado el hombre-objeto, desatando entre los varones la obsesión por el cuerpo, los afeites, la cirugía estética y los trapos que antes sólo se suponía (y las progresistas les criticaban) a las féminas superficiales y amuñecadas, resulta que en Castilblanco de los Arroyos se ha montado otra vez el pollo porque los moteros han vuelto a anunciar su Reunión Ruta de la Plata con un cartel en el que una señora luce sus nalgas.

Como la Gutiérrez Caba de Historias de la frivolidad los memos desatado la campaña correspondiente al son de la cancioncilla: "Somos puritanas… Usamos tijeras, usamos tinteros, cortamos, rompemos, echamos borrones, bajamos las faldas, subimos escotes. ...". Y se han lanzado a culparse o a exculparse los unos a los otros. Los socialistas exculpan a los suyos y culpan a los moteros. Los andalucistas, agarrándose a un clavo ardiendo, culpan sobre todo al alcalde socialista de Castilblanco de los Arroyos y asesor de Cohesión Social e Igualdad del la Diputación de Sevilla, Segundo Benítez, acusándole de que la corporación haya patrocinado un acto cuyo cartel "incurre en una falta muy grave de carácter sexista hacia la mujer".

Si esta fuera la medida habría que prohibir la mayoría de los anuncios y muchos de los programas que se emiten a través de las cadenas no sólo privadas. Tiempos confusos de mercadeo con los cuerpos y de corrección política, de desmadre y puritanismo, de políticas de igualdad que parecen tratar desigualmente la exhibición del cuerpo del hombre y de la mujer. Tiempos de estupidez colectiva en los que desde el poder se patrocina la trasgresión a la vez que se censura.

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