La ventana

Luis Carlos Peris

Con Aurora se rompió la Bienal

INNUMERABLES años atrás, José Luis Ortiz Nuevo, que fue quien ideó esta Bienal que tanto está dando que hablar, me describía a Aurora Vargas como la heredera legítima de los sonidos que salían de la barriga de Pastora. Y si antes ya se me venían arriba las sensaciones con el cante de esta gitana guapa y macarena, con el tiempo se fue consolidando en mis adentros una admiración incondicional por su arte hondo, jondísimo. Y antier noche revalidó en el coliseo del Parque ese cartel de heredera universal de los sonidos de aquella gitana de la Alameda que se llevó la llave que abría todos los postigos del cante. Un brillante cronista ha escrito que Aurora le baila a su propio cante y por ahí nos damos de bruces con la definición más exacta de lo que esta gitana es capaz de desbrozar. Lo mismo en un cuarto que en un escenario como el del Lope, Aurora Vargas cita al duende y el duende acude porque quiere, porque puede y porque sabe.

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