Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Betis, a atarse los machos toca

ESTÁ claro que como tras él queda vida no es una final, pero como si lo fuera. Nuevamente el Betis ante uno de los incalculables días D que registra su historia. De nuevo, un cartucho fundamental para la supervivencia, que de supervivencia se trata en el caso bético la meta a lograr. Cuando todo parecía que aquella noche de Cornellà estaba casi todo el pescado vendido, lo posterior ha sido un desatino y el Betis ve cómo el colchón mengua.

Tampoco es que haya menguado tanto, pero esto ha sido más por deméritos ajenos que por méritos propios. Y hoy, cuando ya la Feria esté como si fuese verdaderamente Feria, se juega una baza importantísima ante un Levante desesperado y que sí afronta este compromiso como una final de las de verdad. O mejor, la primera de una serie de finales que durarán hasta que el cuerpo aguante, hasta que la cruda realidad de los números sentencie para bien o para muy mal.

Pero ciñámonos al problema del Betis, por siempre y para siempre Real Betis Balompié. Este Betis que se mueve como desorientado, con la mirada perdida y con un rumbo cuasi indefinido, pero que está en mejor situación que aquella en que lo dejaron, en Segunda y arruinado, no puede mandar al limbo esta bala de hoy. Ya sé que es como el cuento de la buena pipa, tan repetido en la historia del sevillanísimo club de las trece barras con corona, pero hay que ganar.

Hora es de que quienes andan en la tarea de patronear la embarcación le hagan ver a los presuntos patroneados que ese triángulo barrado hay que defenderlo como si fuesen las fronteras. No puede ser que jugándose el Betis lo que se está jugando haya de salir el entrenador a poner en tela de juicio el nivel de compromiso de su tropa. Eso no es de recibo y como la victoria se hace absolutamente necesaria en esta noche de preferia con sabor a Feria, a atarse los machos toca.

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