Visto y oído

Antonio Sempere

Blanco y negro

HACIENDO de la necesidad virtud, en TVE reconvirtieron su noche de los jueves a lo largo de todo este año en un cineclub de alta calidad. Con el atrevimiento, como ha ocurrido esta semana, de la emisión de películas en blanco y negro en pleno prime time. Quién nos lo iba a decir. Desde los tiempos de Pilar Miró que no recordábamos esta osadía. Porque ya se sabe que para arrebatos cinéfilos, y durante una década, ya se ubicó el contenedor de José Luis Garci Qué grande es el cine. Y a partir de ahí, a pan y agua. El blanco y negro, en La 2, y a las madrugadas.

Tener la posibilidad de asistir a la proyección de Cautivos del mal, con Kirk Douglas, en pleno prime y sin un solo corte publicitario es un lujo. Comprobar las cifras de audiencia cosechadas por este contenido, 1.143.000 espectadores, no es ninguna tontería. Aunque claro, como siempre, se trata de ver la botella medio llena o medio vacía. Pesadilla en la cocina, sin despeinarse, a la misma hora, era sintonizado en La Sexta por 2.483.000 espectadores; El barco, en Antena 3, por 2.571.000, e incluso Quién quiere casarse con mi hijo en Cuatro por cerca de dos millones. Sólo el CSI Las Vegas en Telecinco aflojó hasta 1.641.000.

Acaban de hacerse públicas las audiencias globales del mes de octubre. Se consolida el liderazgo de Telecinco y el ascenso de Antena 3, en detrimento de La 1, en sus horas más bajas de toda la historia. Pero alguien deberá valorar las cosas que se hacen bien en TVE. A fin de cuentas, el En portada dedicado a la batalla de Florida sólo fue visto en La 2 por 269.000 espectadores a la hora de autos, y nadie dudará de su calidad. De que esa y no otra es la televisión de servicio público. Tan necesaria.

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