Visto y Oído

Antonio / Sempere

Boadella

BIEN es cierto que en Atención obras pudimos ver a Albert Boadella escenificando su retirada tras ocho temporadas al frente de los Teatros del Canal de Madrid. Lo hizo a su manera. Al ritmo de Paquito el Chocolatero. Con una banda tocando sobre el escenario. Y con su maletín de viejo cómico de la legua caminando hacia el mutis. Pero fue un visto y no visto. Una pieza de no más de medio minuto en medio de una escaleta que se ve obligada a introducir varias decenas de ellas, agendas de música, exposiciones, festivales, artes plásticas, artes escénicas, recomendaciones, una entrevista en plató, avances de lo mejor que dará la cadena la semana siguiente, uf, que cansancio da sólo enumerarlo.

Mientras tanto, da envidia ver cómo los aficionados al fútbol tienen su ración de 90 minutos diarios de Estudio estadio. Que a veces se dilatan todavía más. Comentando las lesiones, los fichajes, los gestos de los diosecillos millonarios, las declaraciones de tal o cual entrenador. Así un día y otro y otro, durante meses y años, en un bucle sin fin.

Qué bien estaría, digo yo, que el día después de que Boadella escenificase su adiós, después de haber presentado un impresionante paquete de actuaciones para toda la temporada 2016/2017, la televisión también hubiese acogido en uno de sus rincones una amplia tertulia en la que comentar los pormenores de su oferta. Las expectativas que genera ese duelo entre Julia Gutiérrez Caba y Miguel Rellán dirigidos por alguien tan joven como David Serrano. El enésimo regreso del Brujo con Teresa de Jesús y el Quijote. Las probabilidades que tendremos de ver todos esos espectáculos, o no, en otros teatros españoles como el Lope de Vega de Sevilla o el Cervantes de Málaga. Por desgracia, seamos realistas, para todo eso no queda ni un minuto. Ni un resquicio de tertulia. Ningún plató de guardia. Ay, a dónde hemos llegado.

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