Editorial

Bocado al Prado

ALEGANDO un supuesto desconocimiento de la previa demanda vecinal en los Juzgados en que se pidió la paralización del proyecto, la Universidad Hispalense ha iniciado las obras de construcción de una biblioteca diseñada por la arquitecta iraquí Zaha Hadid en una franja de los Jardines del Prado de San Sebastián a costa del espacio ocupado por al menos 200 árboles, que deberán ser trasplantados, con elevado riesgo de pérdida dada la época del año. Desde el traslado de la Feria a Los Remedios, la reutilización del ejido comunal se convirtió en otra de esas asignaturas pendientes tan típicas de nuestra ciudad, con todo tipo de propuestas, desde su conversión en bloques de viviendas hasta en complejos comerciales, pasando por la famosa idea de transformarlo en una gran plaza abierta al estilo de la de Tiananmen de Pekín. Tras 30 años de polémicas, Rojas Marcos planteó un 'sui generis' referéndum ciudadano en que hubo mayoritario apoyo a la idea de plantar un parque como extensión del de María Luisa y merced a las subvenciones de la Unión Europea. Así se resolvió la mitad del 'problema'. La solución para la otra mitad del Prado era el Ayuntamiento bis, el edificio diseñado por Moneo por encargo de Soledad Becerril y que Monteseirín paralizó apenas llegar a la Alcaldía con el argumento de que el Centro estaba saturado de infraestructuras; que en todo caso había que alzarlas en los barrios para darles vida y que ha bía que replantearse muchos proyectos administrativos a la luz de las nuevas posibilidades que abría Internet. Nueve años después, la política urbanística de Monteseirín en el Prado ha dado un giro copernicano: no sólo ha recuperado para usos aún inciertos el edificio de Moneo, sino que también ha metido allí vía PGOU y con calzador una biblioteca 'emblemática', otra infraestructura que, según su doctrina de antaño, podría haber revitalizado cualquiera de los cinco 'campus' de la Hispalense (Cartuja, Macarena, Reina Mercedes, el futuro de Los Remedios...) en vez de sacrificar una zona verde ya consolidada y trocarla por cemento. Pero así somos de incoherentes en Sevilla: como Penélope, cuando tenemos al fin tejida una trama urbana, la volvemos a destejer.

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