La ciudad y los días

Carlos Colón

Cambio de consignas

PARA los "sigue consignas" que dan por buenas o malas las cosas según el partido al que pertenezca quién las haga, con independencia de sus objetivos méritos, el Metrocentro es bueno, bonito y barato; un símbolo de progreso necesario para hacer posible la peatonalización; y las catenarias, ni tan feas ni tan visualmente contaminantes como los rancios dicen, son un mal menor y transitorio que el Ayuntamiento -que siempre dice la verdad porque es socialista- eliminará en 2009. Decir lo contrario, aunque sea cierto, es boicot reaccionario a la "ciudad de las personas", elitismo de gente bien que se cree que el centro es toda Sevilla, nostalgia de señoritos que confunden "su" Sevilla con la de todos. Bueno está. De nada sirve mostrar la desproporción entre la ridícula distancia que cubre y lo mucho que ha costado; recordar que es un sustituto caro y malo del metro que nunca llegará al centro; denunciar la contaminación visual de las catenarias o apuntar -como se hacía en un reciente editorial nuestro- que existen transportes alternativos no contaminantes más baratos y prácticos.

Como tampoco de nada sirve ahora la evidencia de que han improvisado y mentido: como ustedes ya saben el pastiche de convertir los postes de las catenarias en farolas fernandinas (alfredinas les llaman) se debe a que, no sólo no desaparecerán en 2009, sino que ni tan siquiera se conoce la fecha de la entrada en servicio de los vehículos "definitivos" con batería que permitiría quitarlas. Como recordaba el viernes la compañera Ana S. Ameneiro, es la tercera vez que se retrasa la llegada de los trenes con batería: el 19 de marzo de 2007 el alcalde dijo que estarían listos en septiembre de 2008; cinco meses más tarde admitió que había que esperar dos años más, hasta mediados de 2009; y ahora sale con un tercer aplazamiento que ni tan siquiera puede concretarse.

En cuanto a las catenarias, ignorando la anterior doctrina oficial municipal-socialista de que no afeaban tanto, ahora se anuncia "una revisión del trazado" que tendrá en cuenta "parámetros estéticos" para que se haga "el menor daño visual posible" a los elementos patrimoniales. ¡Sapristi! ¿Acaso no se habían tenido en cuenta dichos parámetros estéticos, aunque se tratara del corazón monumental de la ciudad, y se dañaban visualmente los elementos patrimoniales? ¿Pero no era eso lo que decían los "fachas" elitistas y nostálgicos? Ciertamente. Pero desde el jueves ya se puede decir sin dejar de ser progresista, porque ahora la doctrina oficial condena las catenarias y convierte el pasticheo fernandino en el no va más del progreso.

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