Visto y oído

Antonio / Sempere

Campaña

AMENÁBAR y Millás. Encuentro en la cumbre. Se publica la crónica que el escritor ha cocinado sobre el cineasta con motivo de su incursión en el Antiguo Egipto. Agora se verá por vez primera en el Festival de Cannes, aunque los espectadores españoles no podremos disfrutarla en nuestras pantallas hasta otoño.

Las reglas del juego de la campaña publicitaria, que incluyen las apariciones del director en los medios, son precisas, calculadas. El primero de los impactos mediáticos llegaba esta semana y está narrado por Juan José Millás en El País Semanal. Con motivo del estreno de Mar adentro y Los otros el suplemento también cedió su portada. Al margen de Alejandro el Grande, pocos cineastas han ocupado este espacio en sus treinta y cinco años de vida. Almodóvar, claro está. Los actores que han cruzado el charco. Y pocos más.

¿Y la televisión? ¿Dónde podría comparecer Alejandro Amenábar para publicitar su obra? Tal como está el panorama, no parece que existan demasiados platós en los que el director se pueda sentir a gusto. Seguro que Juan Ramón Lucas estaría encantado en recibirle En noches como ésta. ¿Veremos allí a Alejandro algún día? Vamos a suponer que siguiese La tribu. ¿Aceptaría un encuentro con Sardá? ¿Y con Buenafuente? ¿Tal vez en los territorios de El hormiguero? Parece difícil imaginarlo.

Desde La Esfera de los Libros, la profesora Clelia Martínez Maza se ha adelantado publicando una biografía de la filósofa Hipatia, la protagonista de Ágora. Con cuyo asesinato a cargo de fanáticos cristianos, dice la autora, acabó el mundo clásico, la libertad de conciencia, y la búsqueda de la belleza y la armonía en el ser humano. Nada más y nada menos. Ágora tiene que ser grande. No le queda otra.

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