La ciudad y los días

Carlos Colón

Cánovas fue ajusticiado

LOS nacionalistas vascos de la vía rápida totalitaria y terrorista vuelven a hacer lo que saben: poner bombas. También conocen las artes de chantajear, secuestrar y dar tiros en la nuca. Quien domina instrumentos tan contundentes suele conceder escasa importancia a las vías lentas democráticas y políticas. Mussolini, Stalin, Hitler o Franco lo sabían bien: donde se ponga la toma del poder por las armas (llámesele golpe de estado o revolución) que se quite ese trámite tan molesto de las elecciones que, para colmo, hasta pueden perderse; donde se ponga el terror como instrumento para imponer la Idea, que se quite la política como medio para convencer a través de argumentos; donde se ponga la eficacia de asesinar a directivos o empresarios para tratar de impedir que se construyan autopistas o líneas de alta velocidad, que se quiten esas afeminadas formas de protestar que tienen a su disposición los ciudadanos para expresar su descontento.

¿Que se está contra las obras de la autopista de Leizarán? Se atenta contra un directivo de Ferrovial, como hizo ETA hace 18 años cuando irrumpió en la oficina valenciana de esta empresa y asesinó a José Edmundo Casañ. ¿Que se está en contra de la llamada Y vasca? Se realizan los 40 ataques hasta ahora perpetrados, se asesina al empresario Ignacio Uría o se pone este coche bomba frente a la sede madrileña de Ferrovial. Lo dicho: la vía rápida.

Ya lo habían anunciado al amenazar, a través de Gara, a "los ingenieros, técnicos superiores, responsables o dirigentes de empresas" que participen en la construcción de la Y vasca: "Mientras se siga adelante con esta destrucción y este macroproyecto por decreto y sin debate público, los citados responsables y sus propiedades serán objetivo de ETA". Enternece tanto la preocupación etarra por el medio ambiente y todas las criaturas vivas (con excepción de los seres humanos) como su democrático empeño en que las cosas se decidan a través de debates públicos.

El cáncer vasco. En un artículo publicado ayer en Gara se enfocaba así la anulación, por decisión unánime del Tribunal Supremo, de las listas electorales de Democracia 3 Millones (D3M) y Askatasuna por considerarlas filoetarras: "Los gobernantes españoles hacen suyo el pensamiento protofascista del ajusticiado Antonio Cánovas del Castillo". Si se tiene en cuenta que lo que en Gara llama ajusticiamiento fue el asesinato a tiros de Cánovas por el anarquista Angiolillo, tendremos una idea exacta de cómo están las cosas en el País Vasco y de lo mucho que se miente en esta España nuestra para encubrir esta terrible realidad.

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