Y a usted, ¿le atienden?

Pedro Caballero-Infante / Caballeroinf@ Hotmail.com

Cardenales

LAS pullas entre parroquianas están a la orden del día y como la desgracia ajena atenúa un tanto los problemas personales de quien las lanza, Mercedes larga:

-Paese que bemos tenío arguna peleilla…¿no?

-Po, pá que tú vea, tó lo contrario.

Isabel, receptora de la indirecta trae unos moratones muy visibles en el cuello. Espera que la vecina se vaya para pedirle consulta privada a Don José que, una vez en el despacho, escucha lo que le dice la mujer

-No crea usté que he contestao… por contestá, sino que mi Antonio y yo echamo anoche un güen rato.

Tras esta extraversión amorosa el tema pasa al terreno sanitario ya que a Isabel, que viene acompañada de su hermana, le salen muchos cardenales.

-El otro día, sin í más lejo, me dí en la cadera con er pico de la ensimera y ayé, cuando me miré al espejo, paresía que me había cogío un motocarro

-¡Ya quedan pocos….!

El boticario le recomienda que vaya a su médico de cabecera que probablemente le mandará un análisis de sangre pues piensa que puede tratarse de una carencia de plaquetas. Como Isabel no quiera le pide al boticario un remedio, si no medicamentoso, al menos casero.

-Antes de recomendarte algo hay que saber la causa.

Por ello le hace un pequeño examen sobre posibles dolencias y medicación si la tiene y en qué consiste. Con el interrogatorio descubre que estos hematomas tienen una raíz más importante que puede relacionarse con una diátesis hemorrágica.

-Yo como padesé… sólo tengo las joía armorrana que, ¡mi usté por donde!, nunca sangran pero de un tiempo a esta parte pongo er váte encarnao.

Esta explicación hace que el boticario ate cabos y piense en la posibilidad de una medicación sistemática que Isabel no recuerde.

-¿Tomas anticonceptivos?

-¿La píldora…?. No

El conocimiento que Don José tiene de esta persona descarta cualquier otra circunstancia.

-A mí quitando las armorrana lo único que me duele é la cabesa. Por la noche con bañá los niño, poné la sena a mi marío y mi mare, la probesita, que no se pué mové con el areuma… ¡estoy que me voy a vorvé loca!

Un chispazo, tipo bocadillo de chiste con bombilla encendida, se le aparece al boticario que cree haber dado con la tecla.

-¿Tú Chavelita no es la que viene casi todos los días a llevarse una caja de aspirinas para tu madre?

-Sí.

-Y tú las tomas para quitarte el dolor de cabeza ¿No?

-¡Y que voy a jasé si é lo que tengo más a mano!

Descubierta la causa y el efecto Don José le explica que la aspirina, medicamento por otro lado magnífico y utilizado desde hace tiempo como analgésico, no es lo más indicado como fármaco habitual para una cefalea, pues tiene como efecto secundario el de antiagregante plaquetario.

-¡Que cosa más rara!

-Una forma de fluidificar la sangre.

Y de forma esquemática le explica la generación de los trombos, la cicatrización de las heridas y el por qué, en este caso, el sangrado de las hemorroides.

-¿Y si la dejo de tomá me se quitan los cardenale ¡É que me da corte!

-¡Anda niña!. ¡Que alegría de cardenale!. A mi con er Manolo no me salen ni obispo.

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