Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Cartones

CAROLINA Cerezuela es digna de untarse en un mollete antequerano, pero el último pluriempleo que le endilgaron en Telecinco, el transgénico ¿Por qué no te callas?, llega a un precipitado, y lógico, fin. Con Eugeni Alemany querían cruzar un Tomate mesozoico con el adn de Sé lo que hicisteis y de CQC, y les salió un monstruo degenerado como el de La mosca. Los recortes a lo Frankenstein quedan cutres en la pantalla si no hay talento detrás, sólo espíritu de revanchismo tonto. Y no nos quedamos huérfanos de Carolina, por lo que ni por esas podremos añorar este último engendro de la sobremesa.

En este pasado lunes de puente extraño llegaba a su tercera entrega la histórica Dos de mayo en las noches de Canal Sur. Es una producción limitada de medios, un poco claustrofóbica, con aire de culebrón pero con altas aspiraciones, promovida desde Telemadrid para el bicentenario del estallido de la Guerra de la Independencia. La serie, acartonada, pretende ser un retrato del Madrid controlado por las tropas napoleónicas, y narra la intrahistoria de una decena de personajes que se debaten, al estilo español, entre la airada rebeldía o el interesado colaboracionismo con el ocupante. Al menos hay que anotar el empeño de las cadenas autonómicas por aproximarnos a un tiempo pasado y subrayar el sentimiento nacional surgido de esa última invasión sufrida en nuestro territorio y que nos llevaría al nacimiento de una nación moderna. Pero, claro, contar la Historia en pequeñas historias tiene su dificultad. Las modistillas compañeras de la mártir Malasaña son un trasunto de los niñatos de Física o química y las largas discusiones de cualquier escena familiar no distan de las de cualquier telenovela vespertina. Se perdona por la intención.

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