Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Cayetano

HAY tipos que se merecen estar callados. Por ellos mismos y por quienes están a su alrededor. Flaco favor le ha hecho a su madre y a toda la Fundación Casa de Alba el hijo menor de la duquesa con su impostura y declaraciones en Salvados. Jordi Évole es el mejor entrevistador en estos momentos y se crece porque al jugar fuera de casa, al no estar en un plató, aprovecha que el invitado cede a la confianza y, para bien o para mal, lo deja desnudo en sus palabras. Y a Cayetano se le vio todo. De lo poco que tiene y de todo lo que le sobra. Un ciudadano que habla de "sobrecitos" de aguinaldos y que confiesa que le gustaría vivir en el Medievo porque entonces podía dilucidar las cosas a punta de espada, sin mediar abogados y todas esas cosas molestas, delata crianza y carácter.

El radiofónico Justo Molinero admitía la "mala follá" de Durán Lleida, origen de esta peregrinación de Évole por los terrones y calles barridas del Sur. Al final la "mala follá" la teníamos más cerca porque Cayetano dudó de la capacidad de trabajo de los jornaleros andaluces y abogó por eliminar los subsidios, mientras su empeño era no quedar como un señorito ante el de Salvados. De tanto ocultarlo se le iban escurriendo las evidencias por la boca. Con lo bien que le habían cerrado las defensas sus propios trabajadores, sólo minutos antes.

Cosechando subvenciones era el título de esta entrega de Salvados en la que se dibujaba una Andalucía rural desesperanzada y con falta de alternativas de negocio contantes y reales para encarar los nuevos tiempos. Nada que ver con los bares de Durán. Un recorrido por la Andalucía de las heladas, los vareos y las limosnas subvencionadas.

Hace veinte años se decía que Cayetano era novio de la infanta Elena. Ya ven, hubiera sido el empujón definitivo para que todos nos hubiéramos hecho de nuevo republicanos.

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