la campana

José / Joaquín / León

Colapso del Jueves Santo

UN día tiene 24 horas, aunque en Semana Santa nos gustaría que se ampliaran a 28, como excepción. Y hay una jornada que necesitaría 36 horas, más o menos, que es el Jueves Santo, con su prolongación de la Madrugada. Se habla mucho de los problemas de horarios de la Madrugada, de revisar la concordia, del orden histórico, pero siempre nos quedará la mañana del Viernes Santo, en la que no es necesario recorrer en cinco horas lo que se puede hacer con lucimiento en tres. Al Jueves Santo, por el contrario, no le queda nada: sólo quejarse o resignarse, a elegir.

En el cabildo de Toma de Horas que se celebra esta mañana, una de las novedades más curiosas que se aprobarán es la permuta de orden entre la Exaltación y Montesión. Como toda permuta, en la que se cede el privilegio de la antigüedad, está sujeta a revisión; o sea, a terminar más pronto que tarde si no les gusta, o a hacerse costumbre, como pasó el Miércoles Santo con los Panaderos cerrando el día, en vez de La Lanzada, que entró en San Martín a las cinco y media de la madrugada en algunos años memorables, no tan lejanos. Pues bien, al Jueves Santo, una vez que el arzobispo Asenjo ha dejado claro que no adelantará los Santos Oficios de la Catedral, le queda lo que tiene: apenas cinco horas desde que entra la cruz de los Negritos en la Catedral hasta que se pone la cruz de la Macarena en la calle Bécquer para abrir a lo grande otra Madrugada.

En esas condiciones, el Jueves Santo está colapsado. Es viable porque las cofradías del día, con la excepción de las Cigarreras, tienen sus templos en lugares muy céntricos, particularmente Quinta Angustia, Valle y Pasión, que cierran el día. Aún así, este año tendrán varias pescadillas que se comerán la cola entre sí, y esperemos que no se indigesten. Una será a la salida del Valle con el retraso de la Exaltación. Otra el palio de Pasión, con la novedad de la banda de la Oliva de Salteras, en el cruce del Banco de España con la cruz de guía del Valle. A cambio, Montesión despejará antes la calle Feria para las mareas macarenas, pero la Exaltación entrará en los Terceros poco antes de que salgan los Gitanos de su templo. Cosas de ese tipo se van a ver.

Por mucho que se permute, hay que hilar finísimo al elaborar los horarios. El Jueves Santo, día que no es sólo de cofradías en la calle, sino también de Oficios y Sagrarios, parece el gran perjudicado de la Semana Santa. Pero es tan grandioso, tan extraordinario, que resiste todo, puede con todo. Cada año tenemos un milagro. Así se estiran las horas y se cumplen los sueños.

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