Al punto

Juan Ojeda

Compuestos y sin jaima

NOS hemos quedado compuestos y sin jaima, porque el líder Gadafi ha cancelado -aunque no lo había anunciado oficialmente- su visita a Andalucía, donde pensaba hacer una escala en su viaje de vuelta de Venezuela a Trípoli. Y es una pena porque, aparte de la curiosidad de la jaima -que, por cierto, los estadounidenses, que son unos bordes, no se la dejaron montar en Nueva York, cuando asistió a la asamblea general de la ONU- podríamos haber aprovechado su estancia entre Sevilla y Córdoba para que nos hubiese impartido un breve curso sobre la consolidación de los sistemas democráticos.

Lo de sistemas lo escribo en plural, porque haberlos, haylos en cantidad y variedad. Así, tenemos el sistema democrático de Chávez, o mas recientemente el de Micheletti que, desde Honduras, nos ha descubierto a todos lo que es un gobierno de facto, que no deja de ser democrático por muchos periódicos y emisoras que cierre o por los toques de queda que decrete. Son sistemas.

Bueno, pues eso, que Gadafi también tiene su jaima y su sistema, que es la participación democrática por asentimiento silencioso. Por supuesto, también tiene sus petrodólares, pero a ningún mal pensado se le podrá ocurrir que esos ahorrillos libios tienen algo que ver con la aceptación internacional que ahora recibe el coronel Muamar, financiador tiempo ha, si uno no recuerda mal, de todo tipo de organizaciones terroristas, responsables de muchos y sangrientos atentados contra las entonces enemigas democracias occidentales.

Así que, a pesar de las invitaciones oficiales recibidas, entre ellas las del Ayuntamiento de Córdoba, Gadafi nos ha dejado frustrados y sin jaima, y parece que la razón es que no podía entrevistarse con Zapatero y el Rey, de embajada olímpica en Copenhague. Y eso que aquí, que no somos esaboríos como los americanos, sí que le dejamos poner la jaima, y hasta si se tercia, le ayudamos a montarla, como lo intentaron, metafóricamente hablando, hace ya muchos años los históricos del andalucismo histórico. Pero eso es otra historia.

De todas formas, parece que la visita no ha sido suspendida, sino aplazada, lo cual, ya es un consuelo. Por tanto, podemos adelantarnos a los acontecimientos y, mientras viene o no viene, le podríamos ir montando, con cargo a los fondos del Plan E, tres o cuatro jaimas en sitios de privilegio. Por ejemplo, los jardines del Generalife en Granada, el Parque de María Luisa en Sevilla o el Alcázar de los Reyes Cristianos en Córdoba. Para que él, democráticamente, pueda elegir. Así, si acaso no nos honrase con su visita, volveríamos a quedarnos compuestos, pero con jaimas.

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios