Hoja de ruta

Ignacio Martínez

Conseguidores

EL contrato de Eduardo Zaplana por un millón de euros al año con Telefónica debe ser un aliciente para las nuevas generaciones. Un millón como delegado para Europa. Tiene mérito. Que yo sepa, Zaplana no habla idiomas. Entiende el valenciano o catalán, pero no lo utilizó nunca en público. Y a otras lenguas, mejor no referirse.

Tuve noticia del debut europeo de Zaplana al poco de ganar las elecciones autonómicas en Valencia en mayo de 1995, y ser investido presidente el 4 de julio. Fue una visita con photo opportunity incluida, a un comisario, creo recordar que el francés Yves Thibault de Silguy, responsable de los Asuntos Económicos y Financieros. Falló el intérprete para el breve encuentro, con la cámara de Canal 9 como testigo para capturar unas imágenes mudas. El micro de sonido ambiente de la cámara, sin embargo, registró un diálogo de besugos entre el comisario y el novato presidente de la Generalitat valenciana. El comisario intentaba explicar que iba a visitar Valencia para un Consejo de Ministros informal de la UE convocado por el entonces titular español de Economía y Hacienda, Pedro Solbes, en El Saler, a finales de septiembre, para hablar de la futura moneda única. Pero el presidente Zaplana no le entendía. Lo que no fue obstáculo para que a la salida hiciese unas declaraciones explicando que había repasado con su anfitrión toda la agenda europea. Así cualquiera.

Cuatro años después de dejar el Gobierno, es muy posible que no haya impedimento legal por un conflicto de intereses para que ocupe su flamante nuevo cargo. El problema es estético o ético, más que legal. En todo caso, al expresidente valenciano, exministro de Trabajo y ex portavoz del PP en el Congreso le serán muy útiles las relaciones que hizo durante su paso por el Gobierno de Aznar entre 2002 y 2004. En particular, parece que a la compañía de telecomunicaciones le interesa mucho el mercado italiano y para conseguir contratos o licencias allí será clave la amistad del nuevo primer ministro Silvio Berlusconi con el antiguo patrón de Zaplana. Aznar ha demostrado que de ex se llega a aprender idiomas. Así que es posible que los próximos periplos europeos del expresidente valenciano sean mejores que sus difíciles inicios del 95.

Ignoro la habilidad con los idiomas del ex director de la Oficina Económica de la Presidencia del Gobierno socialista, pero el problema de David Taguas además de ético y estético es también legal. Tenía rango de secretario de Estado y era miembro de la Comisión Delegada para Asuntos Económicos, y anuncia que se convierte en el patrón de la Sociedad de Empresas de Obras Públicas de ámbito nacional. De asesor de Zapatero a dirigir un lobby empresarial, sin luto alguno. El presidente se ha mostrado "desagradablemente sorprendido". En todas partes cuecen habas o crecen conseguidores.

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