Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Corazoneo

LOS Miami, esa banda digna de convertirse en serie de crónica lúgubre (ya estoy imaginando esos guiones a lo Hombres de Paco con aliño de Sin tetas), han alimentado de forma imprevista los contenidos hepáticos televisivos. Como una sustancia fermentada, que lo es, el corazoneo ha florecido de sus propias esporas podridas y ha surgido esta trama de un niño exhibicionista, una bióloga plástica, un elegante presentador y un guardaespaldas espiado. Los de La noria se chupaban los dedos con el compost este sábado, arramblando cuanto podían contra Cantizano, contra un icono de la competencia, y justificando lo injustificable, la salida de tono de la ahora protegida de la cadena. El presentador de ¿Dónde estás corazón? escapó del juego de declaraciones el viernes por la noche. Hay que anotárselo al jerezano. Él tiene la suerte de ser inmune a los acosos que suelen hacer sus compañeros de plató. Ya saben, perro no come perreo. Sólo solomillos con tomate.

En el carrusel de La noria de este sábado del aburrido España-Perú apareció uno de los que abrió la caja de Pandora de la telebasura, Julián Lago. El patriarca de La máquina de la verdad se quiere hacer el hombre interesante, con su pasado proceloso a cuestas. Qué pereza. Y después, en este baldeo de los trapos sucios de los demás, el programa de Jordi González sacó las fieras de los extremismos para debatir sobre el juicio de Jiménez Losantos. Duelo entre comisarios al servicio de PSOE y PP. El gallinero de los analistas políticos estuvo al nivel miserable de las Patiño y compañía, con acusaciones mutuas de reptilismo partidista. Sopena, María Antonia Iglesias o Isabel Durán se mimetizaron con el ambiente que desea La noria. Sólo faltaba una llamada a Los Miami. Pronto estos sicarios serán como de la familia.

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