Punto de vista

josé Ramón / del Río

Cosoberanía de Gibraltar

EL Ministerio de Asuntos Exteriores, por boca de su titular, el señor Margallo, ha ofrecido al Reino Unido la cosoberanía de Gibraltar. Si se acepta, sus habitantes seguirían siendo ciudadanos de la UE, con las ventajas que esto implica, sin perder, por otra parte, los que le depara su actual condición de británicos. Esta situación de doble nacionalidad iría acompañada de un estatuto especial para los gibraltareños. Para España sería cumplir una antigua reivindicación. Oportunidad única desde el Tratado de Utrecht, como dijo el ministro.

Sencillo, barato y eficaz, ¿no les parece? Pues no, cuando el ministro la expuso en una reunión celebrada en Madrid, a la que asistían, entre otros, representantes de la Junta, mancomunidad de municipios y alcaldes de la zona, no hubo reacciones críticas, pero después el portavoz del Gobierno andaluz lamentó que la reunión hubiera "tenido un único punto dedicado a la soberanía", que la Junta no ve prioritario. Porque lo prioritario -dijo- son las personas. En su comparecencia, el vicepresidente de la Junta insistió en este punto de vista de las personas (que por cierto, también se recalcó como prioridad, por Rajoy y por el alcalde de Algeciras y diputado, Landaluce) y anunció que se van a poner a trabajar a la mayor brevedad, para ofrecer soluciones, adelantando que, por lo pronto, se van a aumentar en el Reino Unido las campañas de promoción al turismo en Andalucía. Algún lector comentarista, crítico, apostilla que ya era hora lo de trabajar pero, por mi parte, no veo la eficacia de esa campaña de promoción, que supone un gasto importante. Si vienen los británicos, vendrán muchos menos, por mucha campaña que se haga, porque lo harán con su libra devaluada frente al euro y pagarán sus facturas médicas si necesitan de esta atención. No sé, aunque me lo imagino, qué pensarán de esa preferencia a los que trabajan en Gibraltar, los trabajadores de la Escuela de Hostelería de Cádiz, cerrada desde hace tres años, del Teatro Romano, que va para seis o los de Delphi, respecto de lo diligente que es la Junta.

En el editorial de este periódico del martes, lleno de buen sentido, se señala que es una obligación "seguir trabajando para la recuperación de la soberanía sobre Gibraltar", aunque sin descuidar los intereses de la población del Campo de Gibraltar, con una frontera permeable. Pero la propuesta de Margallo puede cumplir al mismo tiempo las dos funciones y no se merece un rechazo de plano como ha hecho la Junta y, además, ofreciendo a cambio soluciones que muchos dudan que la Junta pueda acometer y cumplir.

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