Cuchillo sin filo

Francisco Correal

El Costurero de la Reina

EL PP y el PSOE están de acuerdo en algo. Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, y José María Barreda, homólogo de Castilla-La Mancha (pasaron los tiempos escolares de Madrid, Toledo, Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara, cuando la geografía se convalidaba con la música) tienen en sus respectivas mesitas de noche el libro de María Dueñas El tiempo entre costuras. La literatura es más sensible que la política al espíritu de los Pactos de La Moncloa, ese palacio que salía en Luces de bohemia.

El otro día fui testigo de cómo esta escritora nacida en Puertollano (la ciudad donde hice la comunión, el bachiller y me hice aficionado al fútbol con un máster sobre el Calvo Sotelo) se ha metido en el bolsillo a miles de lectores de muy diferentes parámetros generacionales, culturas e ideológicos. Es íntima amiga de mi primo Moncho y por mis hermanos Blas y Quique, que son de su quinta, supe que vivió una aventura de amor con su profesor de Latín que todavía perdura. Cupido volvió a desmentir al ministro Solís. El egabrense.

Plácido Fernández-Viagas, el primogénito del primer presidente de la Junta de Andalucía, me contó que ha recomendado a amigos y conocidos la lectura de la novela de María Dueñas, cuya acción se traslada desde el Madrid previo al Alzamiento a Tetuán y Tánger, la patria chica de la estirpe de Plácido. Sus hijos mayores nacieron en el norte de África. Por eso se sienten tan españoles y españolistas. España le dio nombre a un periódico (que dirigió Eduardo Haro Tecglen) y hasta a un equipo de fútbol que jugó en Primera División.

Sira Quiroga, la protagonista, es una costurera involucrada en una catarata de reveses que la meten en una historia de espionaje. Elegí el Costurero de la Reina para hacerle las fotos a la autora. Un edificio de Juan Talavera para la Exposición del 29. Era un día soleado. Me reconoció Alejandro Parias Merry y al verme con la novela entre las manos la asoció con el libro que había regalado por Reyes a sus seres queridos. No se podía creer que la chica que estaba conmigo era la autora de El tiempo entre costuras. A Alejandro lo conocí en el hipódromo de Pineda. Su hermano Fernando, que durante muchos años desempeñó el cargo de cónsul de Irlanda en Andalucía, fue alcalde de Sevilla entre 1975 y 1977. Plácido Fernández Viagas presidió la Junta en años tormentosos entre 1978 y 1979. Y esos dos apellidos tan historiados, los Fernández Viagas que se instalan en Tánger tras la batalla de Tetuán y los Parias Merry descendientes de un general que protagonizó la última carga de infantería en la guerra de Cuba, se ven unidos en la paquetería del regalo por una novela trepidante escrita por una chica de mi pueblo.

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