La esquina

¿Crecen juntos?

UN humorista infiltrado debe haber inventado el lema del congreso nacional que el PP celebrará dentro de veinte días: Crecemos juntos. Hombre, juntos, lo que se dice juntos, no están últimamente los líderes populares. Más bien andan separados, lo cual tampoco les ayuda a cumplir la primera parte del lema congresual (crecer).

El congreso lo va a ganar Mariano Rajoy. Probablemente ni siquiera se presente una candidatura alternativa. Los que podrían encabezarla no creen posible derrotar ahora a Rajoy, su aparato y las baronías casi en su totalidad; y el que quiere, Juan Costa, no puede presentarse salvo que acepte hacer el ridículo. Costa no es un candidato real, sino una liebre de otros. Representa al sector estirado y pijo del partido, mal visto por las bases y ni siquiera visto por los ciudadanos. También es de algún modo representativo de los diputados que se consideran ninguneados en el reparto de poder, pero el cabreo no es suficiente para articular un liderazgo viable. Ha dicho que existe una "crisis de ilusión" en la militancia. No será él quien la supere.

En realidad, si a Juan Costa lo calientan lo bastante, desde dentro y desde fuera, como para dar el paso adelante y liderar una lista frente a la oficial, su fracaso previsible fortalecerá a Mariano Rajoy en vez de debilitarlo. La gran conspiración anti-Rajoy parece orientarse más bien hacia la deslegitimación progresiva de éste. Como era de risa pretender que podían derribar a Mariano argumentando que ha traicionado los principios del PP, la estrategia adecuada sería esperar a que el PP bajo su dirección pierda las contiendas electorales próximas (gallegas, vascas, europeas) y el registrador de la propiedad caiga por sí solo.

Está bien calculado. Hasta 2012, fecha de las próximas generales, queda tiempo de sobra -y otro congreso nacional por medio- para hacerle padre de todos los fracasos y proceder a sustituirle como candidato a la Moncloa por puro instinto de supervivencia. Cuentan para ello con que los barones más destacados que hoy le han hecho el boca a boca (Gallardón, Camps, Arenas) le dejarían mañana caer sin titubeos. Parten de la base, bien cierta, de que ninguno de éstos es un marianista entusiasta, sino táctico: creen que Rajoy es lo menos malo para el partido en las actuales circunstancias.

El congreso ratificará a Rajoy, y a lo más a lo que pueden aspirar sus críticos es a castigarle con un nutrido voto en blanco y a esperar sentados a que se desinfle. Ahora, pregunto yo: ¿qué pasaría si el PP gana las europeas y no le va mal en las gallegas y las vascas? Las interinidades son peligrosas, pero no sólo para los interinos. A veces éstos duran mucho más que los que confían en su caducidad.

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