Hoja de ruta

Ignacio Martínez

Crisis planetaria

HA dicho Leire Pajín que tenemos una crisis económica, pero no política. Esta joven no podría ganarse la vida como pitonisa en el Oráculo de Delfos. Ya aventuró el acontecimiento planetario de los dos liderazgos progresistas a ambos lados del Atlántico, y no sólo ha sido una pifia la Presidencia española de la UE de Zapatero, sino que Obama vive sus peores momentos en la Casa Blanca, debilitado por los acontecimientos, a merced de la BP, Netanyahu o Corea del Norte. Hay quien le compara ya con Carter. Total, que Pajín, se pone otra vez el uniforme de pitonisa y se lanza: no hay crisis política. Disiento. La hay en su partido, en el PP, en toda Europa y en el resto del mundo. Ella misma, con su particular gracejo, la podría haber calificado como crisis planetaria.

El PSOE es un hervidero de rumores, contactos, inquietud. Se busca sustituto. De la vieja guardia como Solana o Rubalcaba; de la nueva vía, como Blanco o Chacón, de la periferia como el extremeño Fernández Vara. Algunos destacados militantes del PP no ocultan su desapego de Rajoy, que desde el anuncio del ajuste ha hecho declaraciones más propias de una barra de bar que de un estadista. Mientras, el país ve atónito como se hunde la Bolsa, porque Hungría, que sólo representa el 0,8% del PIB de la UE, ha anunciado que el anterior Gobierno, como en Grecia, falseó sus cuentas públicas. Estamos pasando de la desconfianza al pánico y no aparece en el horizonte nadie que inspire seguridad.

Otras políticas son posibles. En el pleno de mayo del Parlamento Europeo, el líder ecologista francés Daniel Cohn Bendit dijo que lo que le estamos pidiendo a Papandreu es imposible de lograr. Se preguntó cuánto tiempo necesitarían Francia o Alemania para reformar su sistema de pensiones, ¡y se le está pidiendo a Grecia que lo cambie en tres meses! En el mismo pleno, el líder liberal belga Guy Verhostaff propuso la creación de un Fondo Monetario Europeo, que actúe como fondo de inversión y solidaridad, que frene la especulación.

Cohn Bendit apunta una audaz iniciativa política: el desarme entre Grecia y Turquía. Para que los turcos se retiren del norte de Chipre. El líder verde ofreció unos datos espectaculares de venta de armas a Grecia, que con once millones de habitantes tiene un ejército de 100.000 soldados. En los últimos meses, Francia ha vendido seis fragatas a los griegos por 2.500 millones de euros. Helicópteros por 400 millones. Varios aviones de combate a 100 millones la unidad. Una factura de más de más de 3.000 millones. Y Alemania le ha vendido seis submarinos por otros 1.000 millones. Recortar de aquí es más eficaz que recortar sueldos de menos de mil euros. Estas cosas se podrían afrontar si sólo hubiese una crisis económica. Pero la crisis política planetaria no deja espacio para la imaginación.

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