La tribuna económica

Rogelio / Velasco

Crisis y tipos de interés

DURANTE los últimos 15 años, los españoles hemos pasado de una situación en la que pagábamos unos tipos de interés por las hipotecas superiores al 10%, a otra en la que estaban en torno al 5% coincidiendo con nuestra incorporación al euro. La dura crisis que padecemos ha obligado a los bancos centrales a poner en práctica la política monetaria más agresiva que se conoce en la época contemporánea, con tipos que van del 0% al 1%. ¿Qué efectos provocan tipos tan bajos durante tanto tiempo? ¿Es sostenible? En una situación normal de la economía, los tipos se sitúan en niveles significativamente superiores. Una situación normal en los países occidentales significa una tasa de crecimiento entre el 2% y el 3%, una inflación dentro de ese mismo rango y una situación sostenible de la hacienda pública.

La historia económica nos indica que los tipos a largo plazo se sitúan en esas circunstancias alrededor del 5%. También el análisis teórico y los estudios aplicados corroboran ese nivel. Por ejemplo, los análisis realizados sobre la rentabilidad del Dow&Jones obtienen cifras de alrededor del 6%. ¿Qué efectos provocan tipos tan alejados del equilibrio durante tanto tiempo? En la actual situación, tipos tan bajos estimulan el consumo, al reducirse el incentivo para el ahorro. También promueven la inversión de las empresas, al reducirse el coste del capital. En conjunto, se expande el gasto agregado en las economías, induciendo la contratación de trabajadores. Igualmente, tipos bajos alientan la compra de activos, aumentando su precio. En la actual situación, significa que los precios de los activos no se desploman, sino que permite un ajuste a la baja más gradual.

La ausencia de desplome de los activos significa también que las garantías que prestan empresas y particulares para endeudarse tienen un valor mayor que en otro caso, facilitando, en consecuencia, el endeudamiento y el gasto agregado. Finalmente, con rendimientos tan bajos de los activos seguros, se estimula también la asunción de riesgos y la inversión, lo que alienta la actividad privada.

Ahora bien, tipos tan bajos durante tanto tiempo pueden provocar una mala asignación de recursos en la economía a gran escala. Si la mayoría de los proyectos de inversión que se acometan sólo son viables a tipos de interés sostenibles a largo plazo, digamos entre el 4% y el 5% en términos reales, cuando la situación económica vuelva a la normalidad y los tipos se ajusten al alza, la mayoría de los proyectos serán inviables, provocando nueves cierres, cancelaciones de proyectos y despidos.

Este mismo argumento es aplicable a las familias. De hecho, la banca española está ya practicando una política de concesión de créditos anticipativa de una subida futura de tipos. Al demandante de un crédito se le analiza el riesgo no con los tipos actuales, sino con tipos alrededor del 5%, con lo que muchos de los solicitantes quedan fuera del perímetro de riesgo que la entidad traza. Los gestores de la política económica, tienen decisiones duras que tomar en estos tiempos. El ajuste fino de las políticas es imprescindible. Pero no hay trayectorias garantizadas para salir de la crisis, ni ahora ni en el futuro.

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