Crónica Personal

Pilar / cernuda

Deprisa, deprisa

ARTUR Mas, mejor que nadie, sabe que gente relevante de Convergencia se echa las manos a la cabeza después de que el presidente en funciones llegue a un acuerdo de gobierno con ERC; como sabe perfectamente que un porcentaje alto de sus votantes estaban a favor de la consulta pero no quiere la independencia ni de broma. Y desde luego es perfectamente consciente de que Duran Lleida considera un disparate la llamada "deriva independentista" en la que se ha metido Artur Mas, aunque Duran dio alas al principio a su propuesta de consulta y sólo echó marcha atrás cuando vio que lo de la independencia iba en serio. Hoy el divorcio entre los dos dirigentes de CiU es absoluto, y en esta ocasión va a ser difícil que vuelva a existir confianza entre Duran y Mas.

Artur Mas, que cuenta con escasos apoyos incuestionables aparte de los que le ofrece la familia Pujol, trabaja hoy deprisa deprisa para tratar de lograr un acuerdo de gobierno con ERC que le permite tomar posesión cuanto antes y echar a andar. Pero ni siquiera el hecho de que tome posesión va a evitar que el gobierno de Artur Mas nazca mortalmente herido. Por eso, estos días previos a las navidades, desde el PP, el PSOE y Unió se trabaja también deprisa, deprisa para impedir un pacto entre Mas y Junqueras que, como dice un miembro destacado de Unió, "significa el hundimiento de Cataluña".

Todo se desarrolla a velocidad de vértigo, las conversaciones de Rajoy con Duran Lleida, las de Sáenz de Santamaría con Duran, Sánchez Llibre y Joana Ortega -vicepresidenta en funciones de la Generalitat, de Unió-, las de Rajoy con Rubalcaba, las de Rubalcaba con Pere Navarro -el PSC está desaparecido en combate pero no hay más interlocutor que Navarro- y las de Rubalcaba con Duran Lleida y Sánchez Llibre. No se sabe qué puede ocurrir porque Junqueras trabaja a destajo para intentar cerrar algún tipo de acuerdo con Mas, y si Mas ha accedido a los cincuenta y tantos puntos propuestos por ERC, la mitad de ellos un absoluto disparate, hasta ahora se ha resistido a fijar una fecha para la consulta, que es lo que exige Junqueras. No lo hace por falta de ganas, sino porque Duran, Rajoy y sobre todo el empresariado catalán le han amenazado con los males del infierno si pone fecha al referéndum.

Un pronóstico: si Mas no llega a un acuerdo con PP y PSOE para que se abstengan en su investidura y le ayuden a gobernar sin ERC, no dura ni un año al frente de la Generalitat.

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