La tribuna

jesús Muñoz De Priego Alvear

En Educación a IU se le soltó la lengua

ESTÁBAMOS sumidos en el debate mediático sobre si la decisión de la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía de reducir conciertos educativos a siete centros con demanda social respondía exclusivamente a criterios ideológicos. Y, frente a ello, los desmentidos de rigor de la consejera, Mar Moreno, recurrentes y, ciertamente, de muy escasa verosimilitud, afirmando que respondía a criterios objetivos y de disminución demográfica.

Entonces vino Izquierda Unida a poner en evidencia lo que, en realidad, no hacía falta que nos dijeran porque todos ya sabíamos: que se ataca a la concertada para defender a la pública, o lo que es lo mismo, que la decisión de reducir conciertos responde exclusivamente al sectarismo ideológico del Gobierno andaluz de coalición.

Alguno pensará que esta manifestación de IU no tiene consistencia y responde posiblemente a sacar su "minuto de gloria" y "cobrarse el tanto". Una dosis de izquierdismo, para compensar que accedieran al Gobierno prometiéndole a su electorado una transformación económica y social alternativa al capitalismo imperante, el marxismo revolucionario y el "rebélate" de su campaña, y que, sin embargo, probablemente, la imagen de su paso por este Gobierno más que a eso quede vinculada a la foto de Diego Valderas sentado junto a Griñán, defendiéndose éste del tema de los ERE en el Parlamento.

No lo creo. En cualquier caso es cierto que IULV-CA lo ha dicho a las claras, en un boletín informativo de su Consejo Andaluz, eso sí, sazonado con ese lenguaje pintoresco que parece proceder directamente de una máquina del tiempo y que nos devuelve a la literatura de los panfletos de la Segunda República ("la derecha no quiere que el hijo del obrero vaya a la universidad (…). La derecha quiere una educación pública de segunda clase, segregada. Con menos medios, que no potencie de raíz la igualdad de oportunidades, sino lo contrario. Y es que para las élites los pueblos cultos son peligrosos").

Este debate-enfrentamiento pública-privada, es un invento demagógico de esta izquierda. Sobre ello ya hay mucha literatura, suficiente para que cada ciudadano saque sus conclusiones: el concierto educativo no ha supuesto nunca una reducción de inversiones en la pública, cuyo puesto escolar cuesta más del doble que una plaza en un colegio concertado; la concertada nunca ha sido potenciada en Andalucía, donde la pública ha crecido desaforadamente en una lamentable planificación dirigista e ideológica, hasta el punto de que ahora sobran plazas; la concertada al final de los noventa suponía el 25% de la enseñanza en Andalucía y ahora no llega ni al 20%; la concertada no es elitista ni selectiva, porque se aplican los mismos criterios de admisión, exactamente los mismos, que en la pública, que además son criterios que incomprensible y desgraciadamente ni siquiera tienen en cuenta la identidad del solicitante con el ideario del centro, y que son finalmente concretados por el gobierno andaluz; la concertada no es segregadora, es gratuita, y está sometida a controles permanentes de la propia inspección educativa, la única segregación que se está produciendo es que al disminuir las plazas concertadas se impide que ciudadanos sin recursos puedan elegir (los ricos siempre podrán acudir a una privada de pago); la escuela concertada responde a la libertad de enseñanza, en sus acepciones de libertad de creación de centros, libertad de elección de tipo o modelo educativo y libertad de elección de los padres de la formación religiosa y moral de sus hijos de acuerdo con sus convicciones, todo ello reconocido en el art. 27 de la Constitución española…

Lo cierto es que la demanda de los centros concertados vuelve a ser muy superior a los de la pública en general y así se ha puesto de manifiesto, otra vez, en el reciente proceso de admisión de este curso. Frente a ello la opción de la Administración educativa no es ver qué está pasando para que centros públicos, con más y mejores recursos se queden con vacantes, y algunos vacíos, porque eso supondría un análisis de una gestión pública, que está siendo nefasta y que apuntaría a los políticos, y éstos nunca tienen responsabilidad. Frente a ello, la opción de que para que los padres vayan a un centro público lo mejor es obligarlos a ir e impedir que elijan, eliminando la alternativa.

Sorprende que el boletín informativo de IULV-CA acabe defendiendo la escuela pública como garante de la libertad y el derecho a la educación. Lo que garantiza la libertad, la de elegir centro y educación, es precisamente la concertada, la escuela de iniciativa social, con la que quieren acabar. Pero IU no parece defender más libertades que las de las minorías que le son afectas, olvidándose de otras menos cercanas (o quizás es que ésta minoría de los padres que quieren un centro concertado con ideario para su hijo, no sea tan minoritaria). Tampoco es raro porque sus políticas están más vinculadas al intervencionismo que a la libertad.

Para quien entienda que esto es sólo una crítica partidista y no de contenido, le emplazo a dialogar sobre el "papelito" del PP de Madrid en la impune supresión del concierto de la Formación Profesional.

¡Qué mal representados estamos los ciudadanos, por todos lados!

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