PASA LA VIDA

Juan Luis Pavón

Encomiendas al milagro

JUAN Ignacio Zoido, con su proximidad al ciudadano en todos los barrios, ha conseguido en cuatro años convertirse en un activo político que suma más votos que el PP en Sevilla sin él. Lo contrario que Monteseirín, quien le resta sufragios a la factoría PSOE. En su esbozo de programa en caso de alcanzar la Alcaldía hay reformas que pueden ser suscritas por la mayor parte de los sevillanos que conozcan mínimamente lo mal que funciona el Ayuntamiento. Promete profesionalizar la gestión municipal, devolverles a los funcionarios su mando en plaza como gestores, elevar el bajísimo grado de ejecución de los presupuestos, suprimir cargos superfluos y aplicar un plan de austeridad.

Quien coja el mando en julio de 2011 se convertirá en un administrador de lamentos y deudas, de hipotecas y quejas por cómo se han dilapidado las reservas generadas por el plan urbanístico de la ciudad. El vértigo ante ese panorama tan proclive a convertir la ilusión en frustración ha llevado a Zoido a prometer un "milagro sevillano" en economía municipal, basado en la política impulsada por Aznar en 1996, la que algunos bautizaron seis años después como "el milagro español". Guiño a los incondicionales que tropieza con la realidad.

Malo es encomendarse a los milagros cuando lo que necesita Sevilla es ser eficaz a diario y no sólo en lo extraordinario. Tendrá que pormenorizar Zoido qué servicios y empresas municipales privatizaría al estilo de Aznar hace 14 años. Pero, sobre todo, habrá de debatir con la plana mayor de los economistas españoles e internacionales cómo quiere abanderar la construcción del futuro desde un milagro que era un ídolo con los pies de barro y que se ha derrumbado a ojos de todos. A nadie del Partido Republicano en Estados Unidos se le ocurre propugnar el modelo neocon que jaleaban antes de que les llevara a una grave crisis.

Una cosa es oponerse a Monteseirín y otra es oponerse a las lecciones de la Historia Contemporánea.

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