Valor añadido

Carmen Calleja

Endesa machista

HACE poco ha publicado una fotografía que da miedo ver: la del consejo consultivo para Andalucía y Extremadura de Endesa. Todos son hombres.

Dice la nota que la acompaña que "… en el contexto de la estrategia establecida por Endesa de impulsar y afianzar el compromiso territorial, el consejo consultivo y la dirección general de Endesa en Andalucía y Extremadura ofrecen una respuesta específica a las sensibilidades y necesidades de ambas regiones."

¿Qué idea tendrá Endesa de la realidad andaluza y extremeña cuando la respuesta específica a la sensibilidad de ambas comunidades autónomas es un consejo sin mujeres?

Hace ya algunos años, cuando se constituyó por primera vez este consejo, al que ahora han incorporado cinco nuevos miembros, hombres por supuesto, ya denuncié en las páginas de este periódico que su composición era un insulto para las andaluzas. La contumacia en el error sólo puede provenir de un machismo militante.

La elección de los integrantes de un consejo consultivo territorial suele responder a criterios relativos a la influencia y la experiencia de los elegidos. Es verdad que todos los que están en la foto son influyentes y conocedores de la realidad socioeconómica de Andalucía y, supongo, de Extremadura. Resulta extraño que Endesa piense que no hay mujer alguna que reúna esas características. Y que los consejeros, puestos a aconsejar sobre la realidad de estos territorios, no aconsejen acerca del error de semejante idea.

Este machismo es imputable a Endesa. Pero, ¿qué decir de los hombres que se incorporan a un colectivo en el que se margina a la mujer? Pues que son cómplices. Ninguno debe haber notado la obsolescencia y el arcaísmo de un grupo al que se le encarga detectar la sensibilidad de un pueblo, para mejor servirle la energía, del que se excluye a la mujer. En un próximo artículo repasaré la biografía de los componentes, algunos amigos míos.

Hoy querría llamar la atención de los gobiernos de Andalucía y Extremadura acerca de este hecho. El mercado es libre y si está bien informado (ay, ¡qué difícil!) ya pondrá a Endesa en su sitio. O no. Pero los gobiernos se deben a valores democráticos y al esfuerzo por innovar y aprovechar todos los recursos, incluido el capital humano. ¿Podrán hacer algo ante este despilfarro y antigualla?

La ministra Aído está haciendo un gran esfuerzo por alcanzar una nueva meseta en la igualdad de hombres y mujeres: que éstas alcancen puestos de responsabilidad en la vida empresarial. Estoy segura de que si tiene ocasión de ver la fotografía de los felices consejeros misóginos de Endesa hará algo. Ojalá los gobiernos autonómicos en los que Endesa opera, con gran lucro, reaccionen también.

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