Tiempos modernos

Bernardo Díaz Nosty

Espejo plano

Ala Andalucía de 2012, a un paso de legislatura, se puede llegar por muchos caminos, pero no todos conducen al mismo punto. El futuro en política no es fruto del determinismo, sino del constructivismo, y se construye con el conocimiento. Conocer el mapa vial reduce el riesgo a perderse. Andalucía vive una encrucijada singular. Su crecimiento no le permite alcanzar el grado de desarrollo de otras regiones, pero la ha sacado del escenario de la pobreza. Incluso, el amplio tramo que le queda a la comunidad para converger con el resto de España puede ser una fortaleza para el emprendimiento. Aquí hay oportunidades y queda mucho por hacer…

Pero esas construcciones no se pueden diseñar desde la ficción o a través de los espejos cóncavo-convexos que deforman la silueta andaluza. Desde fuera -espejo cóncavo-, Andalucía se achata y aparece revestida de viejos tópicos, presentes en la publicidad masiva y en las narraciones audiovisuales o en expresiones incorrectas como las recientes de la señora de Pujol y la disculpada Ana Mato. Desde dentro [de la Junta] -espejo convexo-, Andalucía se agiganta y se ve entre las regiones punteras, con un manejo estadístico que emplea valores absolutos o relativos a conveniencia. Una disonancia esquizoide para la opinión pública.

A partir de un planteamiento autocrítico, la próxima legislatura debería dejar que Andalucía se mire en el espejo plano de la realidad. Definir estrategias de amortiguación de la crisis económica y desplazar las políticas públicas del providencialismo paternalista hacia sectores productivos innovadores con proyectos de actividad estable y sostenible. La desaceleración del turismo y la explosión del globo inmobiliario, con la corrupción que acompañó en ocasiones su ascensión, no pueden ser tan determinantes en los reflujos económicos. Por ello, la legislatura que empieza, probablemente la última del presidente Chaves, está obligada a marcar una etapa.

"Las crisis -oía días atrás- se pasan pronto. Antes de cuatro años, estará recuperada la construcción y se llegará a 2012 en plena subida económica". Afirmaciones de este tipo no cuestionan el modelo de desarrollo pasado, su impacto medioambiental e institucional -vía corrupción-, y entienden que volver al éxito es volver a las andadas. Claramente, habría que decir que nada será igual y que fue la gran fachada del cemento la que creó, en parte, un plus de ilusión de prosperidad. La composición del nuevo Gobierno y el talante autocrítico y modernizador de sus consejeros hará que, en 2012, la realidad andaluza se parezca mucho a la de hoy o que, arriesgándose a navegar por debajo de la línea de flotación más conservadora, se asegure un relevo generacional afín a las políticas de progreso.

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