El balcón

Ignacio / Martínez

Fuego amigo

EN septiembre de 2007, en un homenaje a Polanco, que acababa de morir, Felipe González habló sin tapujos de la guerra que estaban librando Prisa y el Gobierno Zapatero. "Me preocupan los daños colaterales y el fuego amigo", manifestó el ex presidente ante la plana mayor de la editora de El País y varios miembros del Gabinete, encabezados por la vicepresidenta Fernández de la Vega. Era la época de la llamada segunda guerra del fútbol entre Mediapro y Sogecable.

Llovía sobre mojado. En 2015, Zapatero había autorizado el lanzamiento de La Sexta, aconsejado por su secretario de Estado de Comunicación Miguel Barroso, marido de Carme Chacón. Barroso había sido socio de José Miguel Contreras, consejero delegado de La Sexta, a quien se atribuía una camaradería con ZP que incluía partidos de baloncesto en La Moncloa. Mediapro se disponía en 2007 a lanzar un periódico a la izquierda de El País, Público, que tuvo un recorrido corto pero notorio. Ambos negocios perjudicaron los intereses televisivos, publicitarios y de difusión de Prisa, justo antes de la crisis.

Felipe González aludió al fuego amigo, alineándose contra de su sucesor. Fue como echar sal en la herida. Claro que el concepto amigo está sobrevalorado. El historiador Henry Adams sostenía que un amigo en la vida es mucho, dos son demasiado y tres son imposibles. En Granada conocen el significado de este aserto. Pepe Torres no ha consentido dimitir como alcalde antes de llevarse por delante al presidente provincial del PP Sebastián Pérez, convencido de que ha sido víctima de fuego amigo.

La semana pasada Pedro Sánchez pasó por varias provincias andaluzas sin pena ni gloria, ni apoyo oficial del PSOE regional; con escala en la Feria de Sevilla, en la que sólo encontró el calor de un par de incondicionales. Está comprobando la vigencia del principio enunciado por el viejo Andreotti de que en la vida hay amigos íntimos, amigos, conocidos, adversarios, enemigos, enemigos mortales y compañeros del partido. Cuando varios compañeros quieren el mismo sillón, van a muerte. Hasta ahora, las desavenencias en Podemos (aupados por La Sexta), sólo han producido un apagón de Errejón de varias semanas, tras la primera purga de Pablo Iglesias en la cúpula de su partido. Y a algún sector de Izquierda Unida le da urticaria la idea de coaligarse con los morados. Gaspar Llamazares ha sido categórico: "Con quien no me respeta y desprecia a mi organización, no compartiré proyecto ni candidaturas. Lo contrario es masoquismo".

No necesitamos fuego enemigo, con el de los amigos ya hay bastante entretenimiento.

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