Editorial

Fútil maniobra contra los toros

LA Mesa del Parlamento de Andalucía ha admitido a trámite, en aplicación habitual del reglamento, una iniciativa legislativa popular presentada por la Comisión Investigadora del Maltrato Animal (CIMA) que pretende la modificación de la vigente ley autonómica de protección de los animales a fin de que se prohíban en Andalucía las corridas de toros. La plataforma dispone ahora de cuatro meses para recoger un mínimo de 75.000 firmas ciudadanas necesarias para que la iniciativa pueda ser tomada en consideración y propicie que el Parlamento la debata y vote en su caso. Nos apresuramos a reflejar la futilidad de esta iniciativa, formulada por un sector muy minoritario de la sociedad andaluza, a remolque de la decisión prohibicionista del Parlamento de Cataluña. Por un lado, es difícil que la CIMA sea capaz de concitar siquiera el aval de 75.000 firmantes requerido, dado el enraizamiento de la fiesta de los toros en Andalucía. Por otro, los tres partidos con representación parlamentaria, llamados a votar al respecto si la idea lograse su tramitación, se han manifestado nítidamente a favor de los toros. No sólo los dos mayoritarios, PSOE y PP, han expresado su rechazo, sino que también Izquierda Unida, en cuyo seno pueden cobijarse algunos sectores proclives a la prohibición, ha zanjado el tema subrayando que no quieren distraerse con iniciativas tan ajenas al sentimiento de los ciudadanos andaluces. Finalmente, en coincidencia con la admisión a trámite parlamentario, los componentes de la Mesa del Toro, que integra a destacadas figuras de todos los colectivos implicados en la fiesta, fueron recibidos por el consejero de Gobernación y Justicia de la Junta, Luis Pizarro, que se encargó de reafirmar la postura oficial: las corridas constituyen el segundo espectáculo de masas de la comunidad autónoma, pertenecen por derecho propio a la historia y la cultura de Andalucía, generan una actividad económica considerable y tienen una repercusión medioambiental muy notoria. Existe, pues, un frente común muy amplio que garantiza la derrota estrepitosa de la iniciativa y la plena continuidad de los toros que necesita, con todo, de reformas y puesta al día.

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