La tribuna económica

Gumersindo / Ruiz

Ganarse el futuro

LOS acontecimientos de los últimos días sobrepasan la capacidad de cualquiera para abarcarlos. La crisis económica está provocando, o viene paralela, a transformaciones significativas que se manifiestan en el empobrecimiento de algunos países después de unos años de euforia -nuestro caso-, o en prosperidad como ocurre con Brasil, Rusia, India y China, a los que se añade Corea, e incluso Turquía.

La elevación del precio de las materias primas y de los alimentos es el detonante del cambio en países como Túnez o Egipto, donde se mantienen regímenes autoritarios con la complacencia de las economías desarrolladas porque presuntamente son una barrera frente al islamismo radical. Pero como ocurrió en Argelia -y aparece como telón de fondo en la espléndida película de Xavier Beauvois: De dioses y hombres-, el atraso económico es incompatible con la estabilidad política, y tarde o temprano lo veremos también en Marruecos.

En el ámbito local hemos vivido la llamada reforma de las pensiones y de las cajas de ahorros. En relación a las pensiones no se han llevado a cabo reformas, sino una mínima adaptación a la lógica que impone el envejecimiento de la población. Una reforma es algo más complejo y exige definir el esfuerzo necesario de ahorro a largo plazo de la población española para garantizar pensiones públicas y dotar las privadas. Al menos con la discusión se han vuelto a recordar cuestiones de importancia como el papel de la cotización y el empleo, la capacidad adquisitiva que depende de la inflación, el tratamiento fiscal de las pensiones privadas, o su gestión y rentabilidad.

El acuerdo se ha superpuesto en el tiempo con las noticias sobre las exigencias de capitalización a las entidades financieras y ha sorprendido la celeridad con que se dan pasos para la transformación de las cajas de ahorros. Sin embargo, hay que recordar que en 1880 ya tenían las cajas libertad de organización societaria y algunas tenían accionistas que con los años se deshicieron de sus derechos o los ejercieron como fundaciones. A nivel internacional también las cajas presentan naturalezas jurídicas diversas, y no debemos olvidar la peculiaridad de las cajas rurales o cooperativas de crédito en España. Los cambios en los órganos de gobierno de las cajas introduciendo accionistas es muy importante, pero no tiene por qué alterar sustancialmente lo que se pide a estas entidades: presencia y vinculación con el territorio, canalización del ahorro, financiación a las familias y pequeñas y medianas empresas, y mantener una labor social de mecenazgo. Siendo más ambiciosos, el sistema financiero local será también un difusor de innovación mediante tecnología financiera, de la información y comunicaciones, así como un apoyo para la internacionalización de la empresa.

La nueva realidad genera una avalancha de ideas, expectativas, desilusiones, posturas radicales, urgencias en la búsqueda de soluciones, prevención ante las desigualdades que aparecen entre países y regiones y dentro de los mismos; pero, sobre todo, se percibe el temor a quedar excluidos de una nueva etapa de lo que, aunque sea de manera convencional, llamaremos progreso y oportunidades.

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