El periscopio

León Lasa

Fue George Clooney el único culpable

ESTA semana -una más- las piñas han volado en la prensa financiera internacional sobre España y Zapatero. Desde The Economist al Financial Times pasando por los serios periódicos alemanes e incluso algún tabloide británico, los titulares y editoriales se han multiplicado acusándonos de ser el chico malo de la peli. El nuevo oráculo del mundo económico, Nouriel Roubini, escribió el martes en el FT (www.ft.com) un artículo (Medicine for Europe's sinking south) en el que señala cuáles, en su cotizada opinión, son los males que atenazan las economías sureñas: hogares endeudados, déficits estructurales, rigideces laborales, baja productividad... En la misma línea se ha despachado el comisario Almunia comparando nuestros problemas con los de Grecia y Portugal. E igualmente el gurú Krugman, que nos ha puesto en la picota apuntándonos con el dedo índice para decir a todo el mundo: "El colapso económico de España es el verdadero problema para el euro, no Grecia". Como para sacar pecho.

Hace más de un año escribíamos en estas mismas páginas acerca de la tormenta perfecta que se estaba formando sobre nuestra economía, y sobre las posibilidades de que lo peor estuviera por venir. No era difícil acertar la quiniela. Pero me molesta sobremanera, como a la mayoría, supongo, el ensañamiento con el boxeador en las cuerdas. Evitémoslo, por elegancia siquiera. Y preguntémonos, en cambio: ¿serían las cosas sustancialmente diferentes si gobernara otro candidato? ¿Es culpable ZP, por ejemplo, de un sistema educativo catastrófico, incapaz de formar a los trabajadores que demanda la sociedad europea del siglo XXI? ¿Es responsable del lastre de 325.000 millones de euro que deben las inmobiliarias a las entidades bancarias y que es una bomba con el temporizador ya activado? ¿Es culpable de la perenne baja competitividad de todos nosotros como país, incapaces de vender un mechero a Senegal? ¿Es responsable ZP de habernos creído lo que no éramos y actuar como catetos adinerados en los años que van de 1986 a 2008, disfrutando de millonarias transferencias europeas y de un frágil boom inmobiliario durante el que fuimos incapaces de cambiar nuestra estructura productiva pero sí de endeudarnos hasta las cejas? ¿Es responsable de tomar alguna decisión acertada -reforma de las pensiones: artificieros vengan rápido- y que todo el mundo, incluido el principal partido de la oposición, se le eche al cuello? Me temo que no. El gran problema del barco albacorero Andrea Gail no era George Clooney.

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