Gibraltar, punta de lanza contra el 'Brexit'

EL asesinato de la diputada laborista Jo Cox tras ser tiroteada y apuñalada por un individuo partidario del Brexit, hizo que, en el último momento, el primer ministro británico, David Cameron, suspendiese la visita relámpago que tenía prevista para ayer al Peñón de Gibraltar. El anuncio del viaje, que apenas iba a durar unas horas, había cogido por sorpresa al Ejecutivo español y a los ciudadanos británicos, y evidenciaba hasta qué punto el político conservador ve peligrar la permanencia de Gran Bretaña en la Unión Europea debido a un referéndum que, aunque es cierto que estaba incluido en el programa electoral de los tories, cada vez queda más claro que ha sido una auténtica torpeza política que ha dividido profundamente a la sociedad del Reino Unido, ha generado una crisis bursátil y ha colocado a Europa al borde una crisis de consecuencias imprevisibles.

Si, como todo el mundo sabe, la población gibraltareña es casi unánime en su rechazo al Brexit, ya que le devolvería al aislamiento geográfico, económico y político de tiempos pasados, muchos se preguntarán por qué Cameron había decidido viajar allí para celebrar un mitin que le podía costar una crisis diplomática con España -el último primer ministro que visitó la Roca fue en 1968-. La respuesta es fácil: Cameron quería acudir a una de las últimas colonias británicas para demostrarle a los partidarios del Brexit -la mayoría de ellos con fuertes sentimientos nacionalistas- que la permanencia de Gran Bretaña en la UE no limita en absoluto su soberanía e independencia. Los restos del naufragio del imperio también se pueden mantener bajo la bandera de las estrellas. El propio Gobierno español, si exceptuamos algunas declaraciones desganadas, prefirió no darle mucha importancia al anuncio del viaje, consciente de la difícil situación que vive Cameron y de que el Brexit resultaría altamente nocivo para nuestros intereses.

Sea cual sea, finalmente, el resultado del referéndum, que se celebrará el próximo jueves, la tensa campaña del Brexit ha servido para que se visualice muy claramente que la relación de la población de la Roca con Gran Bretaña tiene mucho más que ver con los intereses que con las emociones. De hecho, ante la perspectiva de un nuevo cierre de la Verja si se consuma el Brexit, el ministro principal de Gibraltar, Fabian Picardo, se mostró partidario de estudiar fórmulas de soberanía conjunta con España, aunque luego el Gobierno llanito se apresuró a matizar sus palabras. España debe tomar nota de esta nueva realidad en sus históricas aspiraciones de recuperar el Peñón.

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