Visto y oído

Francisco Andrés Gallardo

Gnomos

EN la tarde que falleció David el Gnomo y se convirtió en árbol alucinógeno, los hijos de Paco Lobatón arrastraron a su padre hasta un bar para ver el acontecimiento ya que el televisor de casa, como solía ocurrir entonces, se había escacharrado en el momento más inoportuno. Según confesó este domingo el propio Lobatón, le costó aguantar el tipo ante la escena. Nos imaginamos que el descenso al bar de la esquina fue un viaje a Damasco para el periodista de la localidad gaditana de Jerez y, mientras se transfiguraba el gnomo, el bigotudo reflexionaba sobre lo cuán rentables que son un par de lágrimas ciudadanas.

La nostalgia es muy peculiar para Canal Sur y para Lobatón. Los grandes temas que abordó Regreso al futuro bosquejaban en los perfiles negros, como los toreros muertos, pero no el grupo musical, que hubiera dado para una divertida retrospectiva, sino sobre los que perdieron el pellejo en la arena. También se habló de la muerte de Camarón; qué pasó con la menor de Ayamonte que se escapó con su profesor; y un exclusivón sobre los menudeos sexuales del antipapa Clemente. Ah, y un poco de copla. La búsqueda de la audiencia andaluza no tiene siempre que rondar por la cuneta.

El pasado da para mucho con didáctica, imaginación y humor, ingredientes fundamentales para que la gimnasia neuronal no caiga en el cutrerío e integre a las generaciones. Para aligerar el cóctel bituminoso Lobatón dio paso a anuncios rayados y a una serie de sentimentales testimonios del personal de la casa que se convirtieron en lo más valorable del espacio. La publicidad es siempre el mejor escaparate para explicar cómo hemos evolucionado.

El documental de La Sexta sobre la censura unió evocación irónica con ensayo histórico y les salió el certero retrato de un tiempo y un producto que debería servir de lección a los coleccionistas de esquelas.

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