Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Guerras

EN esta nación de pasados tergiversados por negocio político, selecciones regionales y lleidas semejantes, la conmemoración del inicio de la Guerra de la Independencia ha pasado de puntillas por la tele, y por tanto, por la sociedad. Si no fuera porque el reportero Francisco de Goya nos legó sus imágenes, que tenemos presentes por su impacto y genialidad, pensaríamos ahora que la represión francesa apenas existió o que incluso sería un invento de "nacionalistas españoles". La tragedia que se convierte en el revulsivo de una modernidad que termina truncada no parece despertar interés más allá de Madrid o Cádiz e incluso parece encontrar el desprecio en los tradicionales territorios carlistas (los verdaderos nidos de fachas). Qué antigua es la Historia Contemporánea.

La RTVA tuvo un insospechado detalle este 2 de mayo al programar, eso sí por el minoritario Canal 2, el inicio de La Guerra de la Independencia en Andalucía. La serie documental de Hugo Stuven bebe del concepto exacto de Memoria de España y es una didáctica propuesta muy recomendable. La voz de Ramón Langa aporta más cuerpo a la narración, aunque las recreaciones de los acontecimientos tengan un puntito cutre, con los figurantes exagerando los gestos, algo perdonable por la buena voluntad del conjunto. Como a Memoria de España, si se intercalaran testimonios, interpretaciones personales de varios autores, se aligeraría la explicación general.

Pese estar de refilón en la parrilla, 167.000 andaluces, casi duplicando la cuota de la cadena, un 6,3 de la audiencia, estuvieron atentos a la entretenida lección. Tal como sucede con Andalucía es su nombre, esta Guerra merecería el horario de los arrayanes. Me quedo sin palabras. Acabo de ver en una teletienda que venden caretas de Rodolfo Chikilicuatre.

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