hoja de ruta

Ignacio Martínez

Hermosos y malditos

EN Hermosos y malditos, de Scott Fitzgerald, hay una escena sublime del decadente matrimonio formado por Gloria y Anthony: -Cuando tengamos un hijo -empezó Gloria- quiero que se parezca a ti.

-Excepto las piernas, insinuó él.

-Sí, claro, excepto las piernas. Tienen que ser las mías. Pero en todo lo demás, como tú.

-¿Mi nariz?

Gloria dudó.

-Bueno, quizá también la mía. Pero tendrá tus ojos, sin duda alguna… y mi boca, e imagino que la forma de mi cara. Quizá tampoco estaría mal que tuviera la forma de mi pelo.

-Querida Gloria, te has quedado con todo el niño.

Este diálogo lo podrían mantener Griñán y su antiguo amigo Chaves, que le cedió graciosamente la Presidencia de la Junta. Y el otro, en agradecimiento, le ha ido sacando todo lo demás con el chantaje emocional de que al candidato del partido no hay que perjudicarle. Sólo le ha dejado son los ojos. Y eso que el susanismo intentó, se supone que por encargo, quitarlo de la vista de los delegados en la inauguración del congreso. Así, Chaves ha tenido que cederle la secretaría general del PSOE andaluz y ahora, para que no salga perdedor del congreso, le deja la presidencia del partido como un bálsamo de fierabrás, ideal para que el caballero no deje de ser un hermoso candidato. Así es la vida, dejas a alguien que crees tu amigo en tu puesto y te desprecia, te denigra y hasta se siente mal tratado. La soberbia es muy mala.

Tres años después de la abdicación de Chaves en su amigo del alma, no queda nada de aquel relevo rápido y perfecto. Griñán se ha quedado con todo el niño. Y además ha roto con su tutor, a quien le reprocha probablemente no ser lo bastante generoso. El susanismo, brazo armado de Griñán, ya cayó sobre el bueno de Manolo, cuando antes de congreso cometió la osadía de decir que no le importaría seguir de presidente. Convertido en un maldito por una joven descarada, Chaves se tragó el sable. El otro día, en la Ser, le oí una frase de categoría: "Estoy a la disposición del partido; no me importaría ser vocal en una agrupación de barrio o de pueblo". Viva la diferencia.

En el entorno de Rubalcaba cuentan que fue el propio Griñán en persona quien exigió a Rubalcaba la presidencia del PSOE en la noche del sábado, para no perder la cara. Y el secretario general no ha tenido más remedio que transigir. Llueve sobre mojado. La víspera del congreso que en marzo de 2010 convirtió a Griñán en secretario general del PSOE andaluz, el ex presidente Rodríguez de Borbolla coincidió en un restaurante con Chaves, que estaba con su esposa y unos amigos. Un testigo me cuenta que Borbolla fue a saludar a su sucesor y le dijo que debía hablar al día siguiente, pero que no sabía qué decir. Y Antoñita Iborra le respondió: "Habla de la amistad".

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