La ciudad y los días

Carlos Colón

Hundidos en la regresión

EN su clásico De Caligari a Hitler, publicado en 1947, Siegfried Kracauer rastreó en el cine alemán de entre 1916 y 1933 las representaciones del mal como presentimiento del horror que aguardaba a Alemania y al mundo tras el ascenso del nacionalsocialismo. "Mi tesis consiste -escribió en el prefacio- en que pueden revelarse, por medio del análisis del cine germano, las profundas tendencias sicológicas que influyeron en el curso de los acontecimientos del período citado y que habrán de tomarse en cuesta en la era posthitleriana". Y en su conclusión afirmaba: "Irremediablemente hundidos en la regresión, la mayoría de los alemanes no pudo evitar someterse a Hitler. Puesto que Alemania llevó a cabo, de esta manera, lo que había anticipado el cine, conspicuos personajes de la pantalla se hicieron realidad en la vida misma… Autoelegidos Caligaris hipnotizaban a innumerables Cesares para que cometieran asesinatos. Delirantes Mabuses cometían fantásticos crímenes con impunidad".

Subrayo la frase "irremediablemente hundidos en la regresión, la mayoría de los alemanes no pudo evitar someterse a Hitler", uniéndola a la recomendación de que lo sucedido entonces sea tomado en cuenta en la era posthitleriana, para invitar a una reflexión sobre los síntomas que a diario nos advierten, a través de los medios de masas, de que algo esencial para nuestra supervivencia, no sólo la economía, se está hundiendo. Y no cabe sonreír con suficiencia, como si fuera imposible que otra oscuridad (con otro nombre, pero igualmente terrible) cayera sobre nosotros como cayó sobre el mundo en los años 30. También sonreiría un europeo de 1930 a quien le dijeran que faltaban tres años para que Hitler ganara las elecciones, cinco para que se dictaran leyes raciales Nuremberg, ocho para que empezara el exterminio de los judíos, nueve para que estallara otra guerra mundial y once para que, a través de la "solución final", se procediera al exterminio racionalmente planificado e industrialmente ejecutado de todos los judíos (y gitanos u homosexuales) de Europa. Sin embargo el cine alemán lo intuyó mientras la realidad lo iba haciendo posible.

Quién sabe si la basura cada vez más vulgar, pornográfica y violenta que la televisión escupe cada día y la proliferación de lo gratuitamente violento y estúpidamente abyecto en los videojuegos y las pantallas (último ejemplo: la Martyrs estrenada en Sitges) serán estudiadas como síntomas de nuestro irremediable hundimiento en una regresión que acabará por someternos a horrores aún sin rostro, pero cuyas sombras se proyectan ya sobre nosotros.

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