Hoja de ruta

Ignacio Martínez

IU nos debe una explicación

ME pregunto qué hace Izquierda Unida (Ezker Batua) apoyando el Plan Ibarretxe II. No es una ingenuidad; la alcaldesa de Córdoba, Rosa Aguilar, y el coordinador regional de IU, Diego Valderas, nos deben una explicación. De la alcaldesa ya conocemos reiteradas descalificaciones de sus compañeros vascos. Por ejemplo, su espanto ante el apoyo de concejales de Ezker Batua a la alcaldesa de ANV en Mondragón. Pero ahora debe pronunciarse sobre la nueva actuación del camarada Madrazo. Y Valderas debe también definirse ante sus votantes onubenses y ante el conjunto de la opinión pública andaluza.

Javier Madrazo, un neocomunista nacido en Cantabria, educado en un seminario, se coloca al lado de los jefes nacionalistas del PNV y EA, tan campante, endosando un plan secesionista que busca y encuentra la complicidad explícita de ETA y sus brazos políticos. La propuesta del lehendakari evita condenar a la banda terrorista, para que su marca blanca PCTV la vote en el Parlamento vasco, como hicieron Otegi y dos de los suyos en diciembre de 2004 con el Plan Ibarretxe I.

Ibarretxe, con su voz meliflua, dice que los vascos tienen derecho a elegir en libertad. Con unos locos asesinos sueltos que matan, extorsionan, amedrentan, ¿qué condiciones de libertad hay para los ciudadanos? Su segundo plan es falaz de principio a fin. Como en el documento entregado hace pocos días al presidente del Gobierno, no se menciona al terrorismo por su nombre. Se vuelve a utilizar el eufemismo de la violencia de ETA. Violenta es una catástrofe natural, aquí estamos ante una banda que pretende aterrorizar a la población, a la sociedad española en su conjunto. Calificarla sólo de violenta es un acto de complicidad activa. Produce la misma desazón que todavía en la gran prensa europea ETA aparezca como una organización separatista. El objetivo secesionista es irrelevante ante la miseria moral de sus métodos mafiosos.

La muerte de Manuel Marulanda Tirofijo, el jefe de la guerrilla colombiana FARC, ha puesto de manifiesto que este viejo movimiento terrorista ha acabado siendo una organización profesional de delincuentes comunes, que secuestran niños para convertirlos a la fuerza en guerrilleros y aseguran su financiación con el narcotráfico. Este no es sólo el futuro, sino una buena parte del presente de la ETA que utiliza de coartada el presidente vasco en su nueva propuesta.

Estamos ante una banda de delincuentes comunes que cuentan con múltiples tapaderas políticas. No es posible que el tercer partido nacional (y andaluz) en número de votos sea un cómplice activo, pasivo o remoto de los asesinos terroristas. Izquierda Unida, ciertamente, nos debe una explicación a los andaluces.

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