La esquina

josé / aguilar

IU está dentro del sistema

EL coordinador general de Izquierda Unida, Cayo Lara, desmarcó por completo a su organización del enorme escrache que los antisistema habían montado en Madrid. Enorme por desmedido y extravagante, no por su dimensión numérica y política, que es más bien escasa y pasajera, insignificante salvo por la atención que le prestamos los periodistas.

La convocatoria, amplificada gracias a las redes sociales, se distinguía de otras organizadas con anterioridad por su ambición. No se trataba esta vez de presionar a los diputados para que sean más sensibles a las demandas de la calle (bueno, de lo que ellos entienden por la calle), sino de asediar el Congreso de los Diputados, conseguir que se disuelva la Cámara y dimita el Gobierno y que caiga el Rey. Que haya un cambio de régimen, vamos. ¡Cómo están las cabezas, madre mía!

Los convocantes han llegado tan lejos en su odio a la democracia que han conseguido que lo que queda del movimiento de los indignados del 15-M se desentienda de la manifestación. También han hecho que IU haya dejado de soplar y sorber al mismo tiempo, de estar a la vez dentro y fuera de las instituciones democráticas, de simpatizar con los alborotadores hasta el punto de que sus parlamentarios dejaran los escaños para unirse a los que les gritaban desde fuera que no eran representantes legítimos del pueblo que los votó.

Cayo Lara fue tajante: IU no comparte ni los objetivos ("porque se concentren ante el Congreso 1.000, 10.000 ó 100.000 personas no dimite el Gobierno ni se disuelven las Cortes") ni los métodos de la movilización, que se pretenden violentos y que lo serían en cualquier caso por su propósito expreso de desautorizar la soberanía popular. También el PCE, ampliamente mayoritario en la coalición, se ha pronunciado como tal partido con una contundencia que es inhabitual en sus relaciones con la extrema izquierda: ni convoca ni apoya la manifestación, no comparte sus métodos ni sus fines.

Puede parecer anecdótico, pero es importante que se acabe con esa ambigüedad de tanto tiempo que convertía a IU en la tonta útil dentro el Congreso de los elementos que querrían cargárselo. Y que el Partido Comunista de España haya recobrado la memoria de cuando fue el colectivo político que más hizo por traer la democracia a este país. ¡Como para ponerse ahora del lado de sus enemigos!

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